Islotes de la discordia
El Correo, 03-09-2012La necesidad agudiza el ingenio, y algún día tenían que caer en la cuenta las mafias que mercadean con los emigrantes africanos de que una manera de penetrar en Europa era instalarse en los islotes de soberanía española diseminados a lo largo de la costa marroquí. Primero, llegaron varias pateras a la isla de Alborán, a medio camino entre Melilla y Almería, y otras más a las Chafarinas, al este de Melilla; los inmigrantes fueron trasladados a Almería o a Melilla. Ahora, más de 80 personas, en su mayoría subsaharianos, se han instalado en el islote deshabitado de Tierra, junto al peñón de Alhucemas, a 30 metros de la costa; de momento, tan solo se trasladará a Melilla a tres menores. En cualquier caso, parece que esta presión no tiene futuro si no cuenta con la complicidad de Marruecos. Y aunque, en principio, Rabat parece comportarse adecuadamente, es sospechoso que Abdesslam Boutayeb, presidente del Centro de la Memoria Común hispano – marroquí, financiado por Marruecos, haya hecho pública una carta en la que se dirige al Gobierno español pidiendo una especie de célula de reflexión para ‘abordar el pasado común’ y proyectarlo al futuro. Quizá convendría que, cuanto antes y al nivel adecuado, Madrid y Rabat aclararan la situación.
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