Equilibrios en la manta

Los Mossos priorizan la prevención en la Costa Daurada para rebajar la tensión por los manteros violentos

La Vanguardia, ESTEVE GIRALTCambrils, 22-08-2012

El cambio de actitud este verano de una parte de los top manta instalados en la Costa Daurada, con manteros más violentos dispuestos incluso a defender a palazos y pedradas sus mercancías y puestos de venta, ha llevado a los Mossos d’Esquadra a reforzar su pilar básico de actuación contra este fenómeno, la estrategia preventiva. Los dispositivos policiales intentan evitar que los vendedores lleguen a poner la manta, con los agentes ocupando el espacio público en los puntos más calientes.
Los máximos responsables de la lucha contra el top manta en Tarragona constatan que se detectó a principios de verano un grupo de manteros más jóvenes y sin mucha experiencia, de origen senegalés, con un modo de actuar distinto a la de otros vendedores más experimentados que al percibir la presencia policial recogen la manta y huyen. “En algunos de ellos hay un grado de violencia y agresividad importante, hasta el punto de coger los hierros de los tendales para defenderse”, explica Agustí Migó, jefe del Área Regional de Recursos Operativos de los Mossos.
Si estos manteros, afincados mayoritariamente en Salou, se ven en un número superior al de los agentes, incluso llegan a proteger con violencia su puesto de venta. “Defienden ese espacio y no permiten que la policía pueda ni acercarse”, explica Migó. Ante este cambio de actitud, los Mossos han tenido que extremar la cautela para evitar situaciones de enfrentamiento, especialmente en espacios concurridos.
“Tenemos muy presente intentar mantener el equilibrio, hacer nuestro trabajo, impedir la venta ilegal, pero con una proporcionalidad y una coherencia que nos permita que no haya lesionados por parte de ninguno de los colectivos, policía, turistas y manteros”, expone el máximo responsable del dispositivo. Un equilibrio que ha llevado a los agentes a intentar rebajar la tensión cuando se han producido incidentes con los vendedores para evitar situaciones de violencia. “En estos momentos se ha conseguido; al margen de incidentes puntuales no ha habido ningún altercado más”, destaca Migó.
Los agentes tienen claro que si el número de manteros en un punto de venta es demasiado grande, no se debe intervenir. La consigna básica es la de no provocar situaciones de tensión que puedan poner en peligro la integridad de los turistas en los paseos marítimos y las playas. Los agentes tienen órdenes precisas de no actuar en espacios concurridos, para evitar problemas de orden público.
Algunos mandos se reunieron antes del verano con representantes de la comunidad senegalesa en Salou para advertir que se seguiría actuando policialmente. Uno de los elementos que se considera clave para entender el modo de actuar más violento de parte del colectivo top manta es, según fuentes policiales, que las mafias que distribuyen las mercancías obligan ahora a los manteros a abonar el producto antes de venderlo. Quizás por ello, los agentes constatan que los vendedores adoptan una “actitud de defensa de su mercancía”.
Pese a que la respuesta de los manteros a algunas de las operaciones, como sucedió a finales de julio en Calafell, fue la de amenazar a la policía con multiplicar su presencia por toda la zona, estas advertencias no se han cumplido. Parte de los vendedores ilegales ve con malos ojos a los más violentos. Los Mossos prevén, pese a la complejidad del problema, un final de verano pacífico.

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