En una economía de subsistencia

El Correo, CRISTINA ORTIZ, 19-08-2012

Los lotes son más pequeños pero siguen entregando alimentos y confían en poderlo hacer hasta que les llegue la siguiente remesa. La última, la de julio, ha sido menor en cantidad y en variedad de productos así que en lugar de hacerse tres repartos por familia, como hasta ahora, se está haciendo una única entrega. No da para más.

Aún así sigue siendo de gran ayuda para aquellas personas que no tienen con qué cubrir las necesidades básicas y que no pueden llenar la cesta de la compra en el supermercado. El número de los que pasan por esta situación más o menos se mantiene. El centro de alimentos de Cruz Roja sigue atendiendo a unas 340 familias, 1.200 personas. El mismo número que en las últimas convocatorias. Si bien el perfil de los usuarios ha variado algo, porque a los ya habituales desde que el recurso se puso en marcha, se han ido sumando en los últimos tiempos otros que nunca habían recurrido a ayudas sociales. «Ni a esta ni a ninguna otra», reconoció Ana Ruiz, trabajadora social y responsable del centro de reparto. Pero ahora «acuden porque no tienen ingresos económicos, están los dos miembros de la pareja en paro y se les acaba la ayuda familiar. A muchos les finaliza este mes».

Por eso confían en que el próximo camión del Fondo Europeo de Garantía Agraria (FEGA), que esperan para septiembre u octubre, traiga, al menos como el que les enviaron en febrero, unos 39.000 kilos de productos no perecederos, entre los que se incluyen pasta, arroz, legumbres, leche…

Alimentos básicos que completan con lo que les dan los supermercados y lo que entregan los ciudadanos a través de Cruz Roja. Todos suma, ya que «si todo el mundo donara un kilo de algo muchas familias de la localidad podrían comer», recordó.

Lo mismo entre más

Y es que si cada vez hay más usuarios y gente con más necesidades y los mismos alimentos, el reparto tocará a menos. Ahora, los cálculos están hechos para que alcancen para un mes, aunque haya productos que puedan resultar escasos, como la leche, que es lo que más les demandan. Entregan cuatro litros por persona. «Pasta nos mandan mucha así que se les da bastante, suficiente para ese tiempo», apuntó.

Aunque al final depende de la distribución que cada familia haga y de cómo se organice. Además, habitualmente este no suele ser el único recurso al que acuden. Lo normal, apuntó Ruiz, es que «también sean usuarios de más programas de otras asociaciones».

Otro referente para muchos de ellos está en Cáritas, organización con años de experiencia en apoyar a personas que atraviesan una precaria situación económica.

A ellos también recurren para acceder a alimentos, pero además para que les ayuden a hacer frente al pago de la factura de la luz, el agua o les faciliten ropa. «Nosotros lo que intentamos es cubrir las necesidades básicas». Evidentemente, «ahí no entra el pago de alquileres, porque aunque ellos no lleguen, nosotros tampoco. Hay un montón de impagados», reconoció José Manuel López, responsable del programa de Atención de Base.

La situación es similar a la de los meses anteriores, pero se temen que cambie, y a peor, a partir de septiembre, cuando suba el IVA, empiece el colegio, se queden sin cobertura sanitaria… Cada vez son más los gastos a los que tienen que hacer frente y, por tanto, mayor la ayuda que van a necesitar.

Hasta el punto, de que echando la vista atrás cree que el trabajo que desarrolla el colectivo se parece cada vez más al que hacían hace 30 años. «Ha descendido todo el tema de empleo, formación…. Son programas que tienen mucha menos fuerza que hace 5 ó 6 años porque ahora hay que cubrir las necesidades básicas. Es lo que demandan».

Y es que de nada sirve plantear la importancia de cualificarse de cara a un futuro trabajo, cuando no se sabe dónde van a conseguir la comida que necesitan para la semana. En lo que llevamos de año ya han atendido a 231 familias, un número similar al del año pasado. No ha variado, pero sí que lo ha hecho el perfil. Al igual que en Cruz Roja.

Empiezan a aparecer españoles. Si antes los inmigrantes representaban el 92%, ahora han descendido al 80%. «Se quedan en paro, ninguno de los miembros de la pareja cobra nada y tienen descendientes. La media está entre 2 y 3 hijos», explicó. Además, también suelen tener una carga económica importante en concepto de alquiler o de hipoteca.

Por otro lado, en las últimas semanas han notado un mayor interés, sobre todo de hispanos, por regresar a sus países de origen. «Se lo están planteando y han empezado a solicitar el retorno voluntario, al tiempo que intentan ahorrar algo». Por nacionalidades, los más dispuestos a emprender el viaje de vuelta son ecuatorianos y colombianos. «Aunque no hayan hecho dinero allí pueden vivir». No es el caso de rumanos, búlgaros, subsaharianos… «En sus países no hay absolutamente nada», concluyó.

Aunque, en estos momentos, aquí tampoco van a encontrar trabajo. «Para hombres no hay. Para mujeres, en el cuidado de abuelos, sí que surgen algunas ofertas aunque sean temporales. Solo nos llegan para tareas domésticas».

Así que a todos ellos no les quedará más remedio que seguir recurriendo a Cáritas que, en previsión de que la situación evolucionara a peor, tal y como ha hecho, ya incrementaron su presupuesto anual para estos fines en un 50%. Así que a cuatro meses vista creen que el dinero llegará hasta final de año, lo que ya no tienen tan claro es si podrán mantener todos los programas abiertos, fundamentalmente aquellos que dependen de fondos de otras administraciones.

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