Assange, asilado político
El Correo, 17-08-2012El Gobierno ecuatoriano anunció ayer lo esperado: la concesión de asilo político a Julian Assange, fundador de Wikileaks, la gigantesca operación de difusión de documentos reservados de muchos gobiernos, y hoy refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. El escándalo suscitado entonces por el hecho ya acreditó una fuerte división de opiniones, con una mayoría social (los lectores) a favor de las revelaciones y una minoría (los gobiernos y algunos medios) hostiles. Assange tal vez se ha equivocado al optar por convertirse en un asilado político. Su decisión no tiene que ver, en realidad, con las resoluciones de varios tribunales británicos de enviarle a Suecia, donde está procesado por un asunto privado (un presunto asalto sexual); él sabe de sobra que los dos países concernidos son modelo de solvencia e independencia judicial y, además, la pena que eventualmente podría imponerle un tribunal sueco sería pequeña. Lo que de verdad teme es la posibilidad de ser extraditado de Suecia a Estados Unidos, donde podría esperarle la cadena perpetua por revelación de secretos de Estado. A día de hoy, la baza jugada por el audaz australiano paraliza de hecho la acción judicial, porque, diga lo que diga la extraña nota del Foreign Office, ningún gobierno británico va a asaltar la embajada ecuatoriana. De hecho es incluso posible que los gobernantes del Reino Unido respiren con alivio: ellos han cumplido porque estaban obligados a atender una demanda de Suecia, pero no harán nada que vulnere la sacrosanta protección extraterritorial de una embajada por convicción y porque su gesto sería internacionalmente reprobado. Así las cosas, todo permite suponer que como en notorios precedentes (el general Noriega o el cardenal Mindszenty) se abre un largo periodo de hospedaje de Assange en la legación diplomática. Sin embargo, su elección, sin duda estimulada por la inclinación antinorteamericana del presidente de Ecuador, puede que no sea la más adecuada: Rafael Correa no pasa por ser un defensor a ultranza de la libertad de información y algunos medios ecuatorianos lo saben muy bien.
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