Crímenes de odio; por Juan Roldán

La Razón, Juan ROLDÁN, 14-08-2012

La sociedad noruega sigue mas pendiente estos días de conocer el veredicto del juicio al asesino de 77 personas en su mayoría jóvenes, Anders Breivik, en Oslo y la isla de Utoya, previsto para el día 24 de este mes. El último informe de diez expertos encargado por el Parlamento noruego hace un año sobre lo ocurrido en el campamento de jóvenes socialdemócratas no deja lugar para la exculpación del asesino. El informe, que se entregó ayer, concluye que «podía ser evitado»  y que si la Policía hubiera sido más rápida en su actuación, quizás se hubieran salvado algunos de los atacados.
Como ocurre siempre en este tipo de sucesos, las investigaciones posteriores que se llevan a cabo siempre encuentran razones diferentes sobre lo que ocurrió en el suceso. En el caso de la matanza de Utoya, tanto la investigación llevada a cabo por la Policía noruega en los días posteriores al 22 de julio de 2011, como el informe  presentado ayer por el grupo de diez expertos independientes, coinciden en que el suceso «pudo ser evitado». Breivik meditó a conciencia en los dos atentados con disparos realizados sobre funcionarios en Oslo y jóvenes en el campamento de verano de la isla de Utoya, cómo causar el mayor número de víctimas.
Es un joven cargado de odios y de complejos racistas, como ha demostrado en sus declaraciones al tribunal noruego que lo ha juzgado, y con una personalidad introvertida que ha hecho muy difícil  a los psiquiatras determinar su verdadera personalidad.
Cuando el próximo 24 de agosto el Tribunal de Oslo tenga que emitir una sentencia o varios veredictos, será una tarea fácil en cuanto a la condena del acto. Lo difícil será dónde afrontará esa sentencia y los años que cumplirá de condena. Las dos posibilidades son: en un psiquiátrico de por vida o en una prisión estatal con un máximo de 20 años.

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