Niños de una secta musulmana rusa han vivido bajo tierra más de diez años
La Policía localiza a setenta miembros de los 'faizrahmanitas' en un búnker subterráneo en Kazán, capital de la república de Tatarstán
El Correo, , 10-08-2012Una secta musulmana, cuyos miembros fueron acusados ayer de maltrato infantil, mantuvo durante más de diez años bajo tierra a una veintena de niños en una vivienda de Kazán, capital de la república rusa de Tatarstán, a 800 kilómetros de Moscú. Algunos niños de la secta ‘faizrahmanita’ apenas habían visto la luz del día y vivían sin contar con los servicios básicos mínimos, incluidos educación y sanidad, en una comunidad que se definió a sí misma como «un Estado con sus propias normas», según la prensa digital rusa.
El jefe policial de Kazán, Ranis Bajítov, reveló al Primer Canal de la televisión estatal rusa que al menos quince niños fueron localizados en zulos construidos en ocho niveles subterráneos bajo una vivienda de las afueras de esa ciudad. «Los zulos fueron construidos en forma de laberinto», con habitaciones de seis metros cuadrados», explicó Bajítov.
El descubrimiento fue fruto de una investigación que la Policía lleva a cabo desde el pasado mes de julio a raíz del doble atentado en el que el líder islámico de Tatarstán, Ildfus Faizov, resultó herido y su ayudante, Valiulla Yakupov, fue asesinado. Las averiguaciones condujeron a los agentes a la residencia de Faizrahman Satarov, de 83 años, líder de la secta a la que da nombre. En el subsuelo del edificio se hallaron treinta habitaciones en las que 60 personas vivían de forma permanente y al menos desde hace diez años.
Los menores de edad han sido trasladados a hospitales de la región en compañía de sus padres, que seguramente serán privados en breve de la custodia de sus hijos, algo que ya han solicitado a las instancias judiciales las autoridades rusas. Tatiana Moroz, directora de la planta infantil del Hospital nº 18 de Kazán, señaló que «el estado de los niños es satisfactorio, aunque estaban muy sucios».
Control férreo
Las autoridades rusas, que investigan a los miembros de la secta por desatención a menores, han acusado formalmente a cuatro de ellos de maltrato infantil. Además, acusan a su líder de reclutar a niños y adultos, obligarles a cumplir sus órdenes y entregarle todos sus recursos financieros, único sustento material del grupo, según fuentes de la investigación.
Satarov se describe a sí mismo como un profeta y proclama que su casa es un «estado islámico independiente», según un informe de la cadena estatal de televisión Vesti. A sus seguidores se les animaba a leer sus manuscritos y la mayoría tenía prohibido salir del búnker excavado en el sótano. «Satarov prohibía a los miembros de la secta acudir a centros sanitarios y recibir cualquier ayuda médica. También estaba prohibido asistir al colegio a los niños en edad escolar, con lo que violaba los derechos constitucionales de los ciudadanos a la educación y la sanidad», dijo la ayudante de fiscal de Kazán, Irina Petrova.
Durante el registro de la vivienda de Satarov, la Policía encontró también literatura de contenido presuntamente extremista que será investigada por las autoridades.
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