Cruzada alemana contra los neonazis en el deporte

Una atleta, expulsada de los Juegos por tener un novio 'ultra'

El Mundo, ROSALÍA SÁNCHEZ BERLÍN ESPECIAL PARA EL MUNDO , 08-08-2012

El juramento olímpico se ha quedado pequeño para los alemanes, después de la expulsión de la remera Nadja Drygalla por mantener una relación sentimental con un miembro del partido nacionalista y de extrema derecha NPD. El Ministerio de Interior quiere someter a los deportistas de élite a un compromiso democrático para evitar que la imagen de Alemania pueda quedar comprometida en el futuro por posibles asociaciones a ideologías neonazis.

El portavoz que confirmaba ayer la existencia de este proyecto se refirió a un estudio elaborado en 2009 que demostró la implantación de movimientos de extrema derecha en el deporte alemán. Como reacción al alarmante resultado de aquella investigación, el entonces ministro de Interior Thomas de Maizière (CDU) lanzó la campaña «Falta de la extrema derecha. El deporte y la política por la tolerancia y los Derechos Humanos».

Pero el caso de Drygalla supone un nuevo revulsivo, tras haber sido obligada a abandonar la Villa Olímpica en plena competición cuando la televisión pública alemana desveló que convive desde hace años con un miembro del partido NPD: Michael Fischer. «No he tenido ninguna relación con su círculo de amigos ni con este ambiente y rechazo de plano todo esto», afirmó la joven de 23 años.

El abogado de Fischer, Frank Franz, asegura que el novio de la atleta rompió en mayo su afiliación del ultraderechista NPD y dejó también el grupo Nacionalsocialistas Rostock. «Ha roto personalmente con todo esto», recalca, y desmiente que el joven aparezca en fotografías tomadas en una manifestación de extrema derecha en actitud claramente violenta, como han publicado varios medios: «Quien aparece en las imágenes no es él».

No es la primera vez que Nadja sufre las consecuencias de la relación. Tuvo que renunciar a su incorporación al cuerpo policial de Rostock, pese a haber superado las oposiciones. «Hubo conversaciones con los superiores en las que se abordó mi relación y se puso en duda mi lealtad hacia la policía. Yo misma me di cuenta de que había un conflicto. Me costó mucho dejarlo porque estaba renunciando a un futuro seguro», explicó entre lágrimas en una entrevista concedida a la agencia Dpa. No pudo seguir entrenando en el grupo de deporte de alto rendimiento de la policía. Sin trabajo, fue empleada como administrativa en su club de remo en Rostock y presentó una solicitud para unirse como soldado al grupo de alto rendimiento del Ejército alemán que ha sido dejada en suspenso.

Las renuncias que Nadja está haciendo por amor, unidas a la imagen de fragilidad que mostró en la citada entrevista, han despertado una ola de apoyo en la opinión pública alemana. El diario Der Tagespiegel habla de una «caza de brujas» y el Frankfurter Allgemeine pide respeto a la «frontera» entre la deportista y la ideología de las personas que comparten su privacidad.

Los hechos, sin embargo, apuntan a que la salida de Fischer del partido es un montaje. Interior ha confirmado que el 8 de mayo participó en una marcha de antorchas en memoria de la Waffen-SS en Demmin (Meckenburgo- Pomerania Occidental). El 23 de mayo colgó en Facebook la foto de una modelo con una camiseta con símbolos nazis de White Power. Y el 16 de julio escribió en Twitter mientras viajaba a Londres junto a su novia: «Disfruto del entendimiento de los pueblos. Voy sentado en el tren entre negros y pakis».

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