Un documental hace saltar la polémica sobre los piropos por la calle

«Femme de la rue» muestra la indignación de las mujeres de Bruselas que se ven obligadas a cambiar su manera de vestir y su hábitos de vida para no sentirse acosadas

ABC, abc.es, 07-08-2012

Cuando Sofie Peeters anda por las calles de Burselas, lo hombres la piropean, la persiguen, y la llamán con palabrotas e incluso llegan a preguntarles cuánto costaría pasar una noche con ella. Peeters es una estudiantes de cine normal y corriente que harta de este tipo de situaciones se armó con una cámara de vídeo oculta y comenzó a grabar su camino habitual por las calles de la ciudad. Si llegaba a enfretarse con los hombres que le gritaban, ellos le decía que se callara y que continuara andando, «deberías estarnos agradecidos por hacerte sentir una mujer». Para esta joven estudiante la única manera de evitar este tipo de situaciones es caminando con otro hombre a su lado. Las mujeres de Bruselas han ingeniado todo tipo de estrategias para pasar desapercibidas, algunas cambian sus faldas por pantalones antes de salir a la calle, y otras prefieren no modificar sus hábitos y simplemente hacer oídos sordos poniendo la música de sus cascos muy alta.

Peeters ha grabado el documental «Femme de la rue» que denuncia este tipo de situaciones que ha levantado todo tipo de polémicas. El ministro del interior belga aseguró que se deben tomar medidas para evitar que estas escenas sean una constante y planea introducir una legislación contra este tipo de acoso imponiendo multas de hasta 240 euros por intimidación sexual. El problema ha llegado a traspasar fronteras y hasta las feministas francesas reclaman una ley que las proteja de esta forma de machismo, y más después de que la ministra de Vivienda gala fuera silbada dentro de la mismísima Asamble Nacional del país por llevar puesto un vestido veraniego. El fenómeno ha tomado tales dimensiones que hasta se creó el hastag #harcelementderue en la red social twitter para que las mujeres europeas contaran los insultos que han recibido paseando por la calle.

El documental además abre fuego directo contra la inmigración ya que la mayoría de los hombres que salen en el documental son norteafricanos, lo que ha levantado acusaciones de racismo. Numerosos blogueros anti – inmigración han puesto de ejemplo esta película para mostrar los peligros de la cultura musulmana.

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