TOLOSA

Clases de japonés al estilo cubano

De Cuba procede el profesor que ofrece clases de japonés en Tolosa. El interés académico y la pasión por la cultura nipona impulsan a dos alumnos a aprender esta lengua asiática en la Academia Elduaien

Diario Vasco, AINHOA CALLEJA | TOLOSA., 04-08-2012

«Siento pasión por la cultura japonesa y estudiar su idioma ha sido siempre para mí una tarea pendiente», expresa Mirari Gezalaga, una de las alumnas que este verano ha participado en el curso intensivo de japonés que ofrece la Academia Elduaien de Tolosa.
Tal es su interés, que no ha dudado en venir dos días a la semana desde Urretxu, al igual que su compañero, Adei Santos, que lo ha hecho desde Asteasu.
Antes de comenzar sus estudios universitarios de arte, Mirari ha visto este verano la ocasión perfecta para iniciarse en este idioma, ahora que todavía tiene tiempo. «Me informé de que esta academia ofrecía una larga lista de idiomas y me apunté al de japonés. Sin éxito intenté convencer a mis amigas por todos los medios para que saliera grupo, pero cuando al final me dijeron que había otra persona interesada y que las clases comenzaban de inmediato ¡salté de alegría!» comenta Mirari.
Adei Santos, el otro alumno que se ha embarcado en esta aventura de aprender japonés, explica que sus motivaciones han sido por interés académico. «En junio acabé los estudios de Bachillerato y tenía que escoger una carrera para el próximo curso. Estaba bastante desorientado y no sabía por dónde tirar. Al final vi que en la Universidad de Barcelona existía la carrera ‘Estudios de Asia Oriental’. Iba por Ciencias, pero ésta me llamó la atención y me lancé», comenta Adei. Para realizar estos estudios, los alumnos tienen la posibilidad de especializarse en japonés o en chino, pero dado que este último tiene fama de ser muy difícil, Adei se ha inclinado por la rama del japonés.
«Antes de iniciar la carrera quería tomar un primer contacto con el idioma», indica Adei. Cuenta que al iniciar este curso intensivo, todo se le hacía raro y extraño «pero luego me fui acostumbrando a la escritura, la he ido interiorizando y cada vez me resulta más fácil».
A este respecto, su compañera Mirari comenta que en este tiempo han sido capaces de comprender conversaciones muy básicas, de saber que existen dos formas de escritura y de adaptarse a los signos. Destaca además, que la pronunciación no les ha resultado difícil: «no es como aprender otros idiomas como el alemán que parece que se te vaya a trabar la lengua. Estoy muy contenta con lo que he aprendido. Y quién sabe si el año que viene lo puedo retomar y nos vemos aquí otra vez», indica la alumna de japonés.
Un mundo global
Debido a que el japonés es aquí una lengua minoritaria hablada por muy pocos, Adei y a Mirari seguro que el primer día de clase esperaban encontrarse con un profesor japonés, pero cuál fue su sorpresa, que el profesor resultó ser cubano.
Se llama Alexander Paredes. Es cubano y no es que haya aprendido japonés viajando al país nipón, sino que lo escogió como tercer idioma en la Facultad de Lenguas extranjeras de la Universidad de La Habana. Luego sí, durante la carrera, se desplazó un año a Japón para perfeccionar el idioma, después volvió como profesor de francés a la Universidad de La Habana y más tarde regresó al país nipón para realizar un postgrado y formarse como profesor de japonés. «A partir de ahí, he estado siempre vinculado a la cultura japonesa, incluso trabajé como asesor cultural en la Embajada de Japón en Cuba».
«Mi estancia en Euskadi se debe a que un buen amigo vasco me vendió muy bien esta tierra y el año pasado decidí venir con mi mujer, que es también profesora de idiomas. Este es mi primer contacto con el mundo académico en Euskadi y a pesar del gran cambio de cultura, de país, de gente… nos vamos adaptando y abriendo camino».
El objetivo que el profesor se ha planteado en este breve curso ha sido una introducción a la lengua y la cultura japonesa, conocer el sistema de escritura y que los alumnos sean capaces de presentarse y comprender las situaciones más básicas de la vida cotidiana. «He intentado ofrecerles las herramientas principales para poder continuar después el estudio con autonomía», expresa Alexander Paredes.
Según indica el profesor, la comprensión escrita y alcanzar un nivel básico de comprensión oral es fundamental para acercarse a la sociedad japonesa, y en eso han invertido la mayor parte del tiempo. Además, destaca, «aprender japonés te puede aportar muchos valores para la vida sobre las relaciones personales, la jerarquía en el trabajo y en la familia… y su conocimiento puede abrir muchos caminos profesionales».

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