A mala caja, buena cara

El Correo, SERGIO CARRACEDO, 05-08-2012

Las ventas en los puestos del paseo de La Senda están bajas, como los termómetros. En ello coinciden la mayoría de los comerciantes, que se quejan de que «hasta ahora no se ha vendido demasiado» y que el precio que pagan por instalar sus tenderetes es tan elevados que con los beneficios apenas cubren gastos. Pero «al mal tiempo buena cara, porque con una sonrisa es más fácil vender», asegura Luis Aurelio Escobar tras un mostrador lleno zapatillas de lana de cordero andino, instrumentos musicales, nacimientos de migas de pan o ‘atrapasueños’ – unos colgantes provistos de una red que «atrapa lo malo y permite dormir mejor» – , explica este ecuatoriano residente en Cantabria, que augura que las ventas no van a ser como otros años. «La gente no tiene casi ni para comer y esto es un capricho», argumenta.

Marcelo Vega coincide en que «las ventas van fatal». Los 1.000 euros que les cobra el Ayuntamiento por los tres metros de escaparate «son excesivos en tiempos de crisis, porque acarrea gastos de unos 60 euros diarios». En su sexto año en fiestas de La Blanca, defiende que «no necesitamos puestos nuevos con persiana automática sino poder sacar a la calle nuestros productos para que los clientes los toquen y los vean», en referencia a la normativa de que nada puede sobresalir la línea del mostrador y que controla de forma constante la Policía Local.

Detrás de unos muestrarios enormes con diferentes joyas, el responsable del puesto de Alejandrina Díez Rojas constata la «disminución de las ventas con respecto a otros años». Pero la experiencia de siete años acumulada en Vitoria le permite asegurar que «la situación mejora a partir del día cuatro o el cinco», hasta el punto de que en una jornada de fiestas pueden llegar a ganar «el doble» que los días previos.

Campaña «flojica»

Unos metros más adelante, la navarra Puy Lizarraga admite una campaña «flojica, pero que esperamos que se anime». Y lo dice mientras atiende a los clientes y confecciona colgantes de piedras preciosas. «Las selenitas aportan claridad mental, infunden paz y estabilidad emocional», informa a una compradora. Entre las piedras «con propiedades», Lizarraga predica los beneficios de la cristaloterapia al tiempo que destaca que «desde el 25 de julio al 4 de agosto se vende lo mismo que un día de fiestas», y rememora el año que ‘hizo su agosto’ con la venta de abanicos en plena ola de calor.

A unos metros, varios chicos – de Vitoria, Huesca y Zaragoza – se agolpan frente al stand de los cojines vibradores y termoterapia que también dispone de una manopla «que depila y exfolia» y que, a pesar de ser un método antiguo, capta la atención de todo el que pregunta por el producto. La responsable del puesto Torrent Del Llort afina en su balance. «Hasta el momento, se ha vendido entre el 60 o el 70% menos que otros años».

Sandra Maicas, por su parte, al frente del stand de Isabelle Procureur, se afana por atender a todas las clientas. Las horquillas metálicas y de ébano adornadas con cristales swarovski son algunos de los artículos más demandados.

Hasta el día 9 de agosto, «o el 12 en función de cómo vayan las ventas», los comerciantes seguirán al pie de sus puestos, con su extensa oferta de camisetas, bandoleras, bolsos, mochilas, marroquinería varia y bisutería, entre otros productos. Para todos los gustos.

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