El gato y el ratón

La Guardia Urbana de Barcelona sube la presión sobre la venta ambulante en la playa y empieza a atenuarla En los momentos en los que la presencia policial baja, lateros y masajistas repueblan la arena

La Vanguardia, , 03-08-2012

La cruzada que el Ayuntamiento de Barcelona libra en las playas contra la venta ambulante y las masajistas que operan sobre la arena continúa sin tregua. Empiezan a notarse resultados en un terreno difícil y en el que el mecanismo de represión de la actividad ilícita es únicamente la intervención de la mercancía y la imposición de multas, que mayoritariamente no se cobran porque los infractores dan datos falsos. Las denuncias han aumentado en correlación con la mayor presencia de guardias urbanos.

El alcalde de Barcelona, Xavier Trias, es el impulsor de esta campaña de mano dura con la venta ambulante en la playa, pues, junto a su obsesión de reducir el número de hurtos, la persecución de la venta ambulante se sitúa en un lugar alto de su lista de prioridades. Esa es la directriz que ha dado al primer teniente de alcalde y concejal de Seguridad, Joaquim Forn, y a la Guardia Urbana.

La presión ha logrado que el número de vendedores y masajistas de playa bajen, pero no en todas las franjas horarias. Los lateros son capaces de rebrotar ante los ojos de los turistas en el mismo momento en que la presencia policial disminuye, aunque sea por cambios de turno o porque el dispositivo especial no funciona durante la noche. Se trata del clásico juego del ratón y el gato.

Barcelona tiene algo más de cinco kilómetros de playas para 70 guardias –35 por turno– que cubren el litoral para prevenir las prácticas que contravienen las ordenanzas. La atenuación del problema merced a la presión policial parece consolidarse, pero la erradicación del problema queda todavía lejos. El éxito de la marca Barcelona tiene una manifestación perversa en este caso. El latero y la masajista acuden donde hay clientela y las playas de la ciudad de Barcelona son una mina. Han incorporado incluso nueva oferta. Además de latas y agua, ahora venden mojitos.

quieren de sus servicios. Los extranjeros son un buen objetivo por su idea del ocio de playa, sol y cerveza en mano como culminación de unas vacaciones perfectas para ellos. Las personas mayores, por sus dificultades de movilidad en algunos casos, prefieren la compra de un agua y de una cerveza para apaciguar su sed. La consiguen a pie de arena sin tener que movilizarse hasta el puesto de venta legal más cercano. Ante la acción policial, algunos de los compradores llegan a lamentarse por la suerte de los lateros. “Pobrecillos. sólo están vendiendo bebidas”, se oye. El sargento responsable de la unidad de playas, José Luis Campos, explica que en la playa del Bogatell que “los vendedores suelen ser reincidentes”. Asegura que han identificado hasta un centenar. Según Campos, el objetivo del dispositivo es hacer presión, pues es consciente de que las multas, que ascienden a 250 euros, no pueden cobrarse en la mayoría de las veces.

La otra gran actividad no autorizada que se da en las playas es la de las masajistas orientales. En junio y julio se han tramitado 892 denuncias por esta práctica, con un incremento de más del 600% respecto al mismo periodo del año anterior. Manel Domingo, decano del Colegio de Fisioterapeutas de Catalunya, alerta de los riesgos físicos e higiénicos de estos masajes. Domingo destaca que “entre un masaje y otro, las masajistas de la playa no se lavan las manos y por lo tanto pueden transmitir hongos y problemas de piel entre las personas”. Tratar zonas musculares y óseas en una zona tan irregular como la arena puede provocar lesiones.

Las novedades del verano también atañen a la Guardia Urbana. El cuerpo ha incorporado una lancha a su patrullaje. Persigue mejorar la seguridad de los bañistas. Este vehículo se suma a los Ranger 400, dos cochecitos adaptados para circular por la arena, presentados el pasado 14 de junio con motivo de la activación de la operación Verano. El primer teniente de alcalde, Joaquim Forn, declaró ayer, en la playa del Bogatell, que entre los meses de junio y julio se han tramitado un total de 4.435 denuncias, más del doble que el año pasado. Además de incrementar la presión en los vendedores, este verano los agentes se han centrado en perseguir a los colaboradores que avisan a los ambulantes de la presencia de la policía. Este grupo de la Guardia Urbana designado para reprimir estas prácticas seguirá por el momento patrullando las playas, ya que según Forn “no son un lugar donde se puede hacer lo que uno quiera”.

A pesar de la presión de los agentes, uniformados y de paisano, el “cerveza, beer” sigue siendo una realidad en las playas de Barcelona. Los vendedores se han vuelto más discretos y a la vez más persistentes. Se esconden en los laterales de la playa, junto al agua, o aprovechan los cambios de turno y las horas menos vigiladas para ir en busca de clientes. Además de descubrir que la playa ideal para estas actividades es la Barceloneta, han aprendido que deben evitar el Bogatell o Somorrostro.

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