Editorial
Correr con 'hijab'
Por primera vez en la historia, en todas las disciplinas deportivas de los JJOO de Londres competirán mujeres . Y, por primera vez, se ha concedido a las mujeres de países islámicos participar con pañuelo
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 27-07-2012los Juegos Olímpicos de Londres, el mayor acontecimiento deportivo mundial, serán escenario desde hoy de un hito en lo competitivo y en el ámbito del avance de la igualdad ya que, por primera vez en la historia, todas las disciplinas a competición contarán con la participación de mujeres . A su vez, la cita inglesa ha abierto un nuevo capítulo en el delicado asunto del proceso de integración de las mujeres musulmanas en la vida civil y democrática. Y es que los países islámicos han optado por enviar representantes femeninas a los Juegos, después de que el comité organizador haya admitido el uso del hijab en la indumentaria de las deportistas, decisión que ha venido precedida de arduas negociaciones diplomáticas y la consiguiente polémica sobre la conveniencia de ceder o no a esas pretensiones. En los pasados JJOO de Pekín, y a pesar de la prohibición expresa de no lucir símbolos religiosos, un buen número de deportistas de Afganistán, Egipto, Irán y Yemen compitieron tocadas con el hijab o con algunas de sus variantes. Cuatro años después, Brunei, Qatar y Arabia Saudí se resistían a enviar a deportistas en sus delegaciones en caso de no admitírseles a las mujeres la indumentaria islámica y las autoridades saudíes donde el deporte de competición está prohibido a las mujeres impusieron tres férreas condiciones para que sus deportistas acudieran a Londres: el uso del velo, la presencia de un pariente cercano y no mezclarse con los demás atletas. La aceptación de estas condiciones ha hecho posible su participación en una decisión que el COI valora como “muy positiva y un símbolo de una evolución esperanzadora” hacia una participación igualitaria de hombres y mujeres en la elite deportiva mundial, objetivos loables pero que aún se ven muy lejanos en el caso de las mujeres que viven en esos países. En un debate poliédrico y complejo como es el del uso del pañuelo, donde se mezclan lo cultural y lo religioso, la férrea obligatoriedad y la libertad de elección, algunas voces exigen que no haya ningún margen a la tolerancia en la medida en la que el uso de esta indumentaria perpetúa la subordinación de las mujeres . La gran contradicción estriba en que, si se les prohibiera la participación, se ahondaría más en su invisibilidad y en la posibilidad de que, algún día, sean ellas mismas las que puedan decidir libremente si llevan o no el hijab.
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