30.000 vascos de Ramadán
Los musulmanes inician hoy este periodo de ayuno, que se prolongará durante treinta días
Hoy se abre al culto en Bilbao la mezquita de la calle Concepción
Deia, , 20-07-2012bilbao. La colonia de musulmanes en Euskadi, compuesta por más de 30.000 personas, de las cuales 15.000 residen en Bizkaia, comienza hoy la celebración del Ramadán, uno de los cinco mandamientos del islam, que consiste en ayunar durante treinta días, sin probar siquiera un sorbo de agua desde el alba hasta el ocaso. Todos los musulmanes están obligados a cumplirlo. Solo están exentos del ayuno los niños, los enfermos y las mujeres embarazadas.
Cada año varía la fecha del Ramadán, pero siempre se celebra en el noveno mes lunar y el día del inicio tiene que coincidir con el comienzo del ciclo lunar. Hasta ayer no supieron que hoy comenzaba el mes del ayuno. “Nos lo comunican siempre el día anterior al comienzo”, dice Mohamed, marroquí de 38 años. Y añade que esta madrugada, todos los musulmanes que van a iniciar el Ramadán, han desayunado antes de las 5 de la madrugada y desde esa hora no ingerirán ni agua hasta, aproximadamente las 21.45 horas. El primer día de ayuno es el más largo; a partir del segundo, hasta el último, al ritmo que se van acortando los días, se van acortando también las horas de ayuno.
Preparar el cuerpo “El Ramadán es un mes de ayuno al año para preparar el cuerpo”, comenta Abdelkrim, un marroquí de Casablanca, afincado desde hace años en Bilbao. Ensalza la importancia del ayuno para la salud y argumenta su alegoría con que “el estómago descansa y es un período de reflexión para sentir el sufrimiento de otras personas que no tienen qué comer, apenas tienen agua y tienen que recorrer diariamente varios kilómetros para buscarla…”.
Mohamed y Krim están muy convencidos de su religión, saben que los que padecen alguna enfermedad que requiere tomar medicación con agua no puede hacer el Ramadán. Mencionan expresamente a los que padecen la diabetes. Conocen a musulmanes que tienen que seguir con rigor la dieta normal y durante el Ramadán tienen que guardar el tratamiento con el rigor de siempre.
mandamientos Aparte de hacer el Ramadán, el Islam tiene otros mandamientos: rezar cinco veces al día, creer en Dios y en el profeta Mahoma como enviado de Ala, atender a los pobres y acudir a La Meca al menos una vez en su vida (el que pueda por salud o por dinero). La visita a la Meca coincide con la fiesta del cordero, que se celebra a los 60 días contados a partir de cuando finaliza el Ramadán. Apuntan estos marroquíes que no tiene por qué ser una sola vez en la vida, “si tienes dinero y salud puedes repetir el viaje a la Meca”.
Rachid es el responsable de la mezquita de la calle Las Cortes, en Bilbao. Como el imán apenas habla el castellano, ha sido quien se ha referido a la nueva mezquita que se ha construido en la calle de la Concepción. “Hoy mismo nos trasladamos a la nueva mezquita – dice – , que va a ser la más grande en tamaño y va a poder reunir a todos los que deseen ir a rezar los viernes, que para los musulmanes es el día sagrado. Actualmente hay en Bilbao tres mezquitas, dos en Santutxu y la de Las Cortes, que se cerrará en el momento en que nos traslademos a la nueva”.
el ayuno y sus efectos Para Abdelfetrah, de 20 años, es muy importante cumplir el ayuno durante el Ramadán. Explica pausadamente que para un chico comienza la obligación de hacer el Ramadán cuando “se siente que es capaz de tener hijos”. “Para las chicas la obligación comienza cuando tienen la primera menstruación, pero no pueden hacer el Ramadán los días que les dure la menstruación. Tienen que estar limpias”, señala, para añadir que otra obligación que tiene como musulmán durante los treinta días que dura el Ramadán es “no mirar a las chicas con deseo impuro, ni pensar en ellas”.
Estas personas, que llevan años haciendo el Ramadán, coinciden en señalar que a pesar de no ingerir alimento alguno, ni agua, durante las horas del sol, no se adelgaza. “Hay quien sube de peso”, dicen, porque por la noche algunos hacen unas cenas muy copiosas y recuperan lo que hayan podido perder durante el día.
Unos días antes y unos días después de el Ramadán, acostumbran a comer con cuidado, sin ingerir grandes cantidades para no dañar el estómago, porque como dice Mohamed, “sales de un mes que has comido en horas diferentes a lo que haces habitualmente”.
La carnicería que regenta el argelino Camel apenas nota variación en la venta de carne. “Hay un plato típico que se toma durante el Ramadán: La Harera, es una sopa que lleva de todo lo que uno pueda imaginar y no le falta la carne”, apunta Omar, marroquí que trabaja en la carnicería.
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