Rabat protesta por el anuncio de que la Guardia Civil se instalará en las Chafarinas

El malestar se debe, sobre todo, a que el ministro del Interior dijo que la presencia del Instituto Armado sería «permanente», aunque está previsto que la misión dure unos tres meses

ABC, luis ayllón/pablo muñoz , 13-07-2012

El Gobierno de Marruecos se ha sentido molesto por el anuncio hecho el pasado lunes en Melilla por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, de que, a partir del 1 de agosto un destacamento de la Guardia Civil se instalaría en las islas Chafarinas para combatir la inmigración irregular y el tráfico de drogas. Según confirmaron a ABC fuentes diplomáticas, el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Saaed el Othmani, expresó ayer miércoles su protesta al embajador español en Rabat, Alberto Navarro.

Al parecer el malestar marroquí deriva del hecho de que el titular de Interior comentó que la Guardia Civil instalaría un «destacamento permanente» en las Chafarinas, unas islas que pertenecen a España desde 1848 y que se encuentran situadas a unos 50 kilómetros al este de Melilla. La realidad es que la intención del Gobierno español es que los guardias civiles permanezcan allí unos tres meses y que actúen de manera coordinada con las autoridades marroquíes, como se viene haciendo en los últimos tiempos. Esa fue la aclaración que, según las citadas fuentes, dio el embajador español sobre las palabras del ministro Fernández Díaz, cuyo departamento se encuentra ya en contacto con el Ministerio marroquí del Interior para tratar de explicar las intenciones de España.

Sabed el Othmani o su viceministro, Yussef Amnrani, mantienen contactos regulares con el embajador, pero el martes le llamaron para convocarle al día siguiente al Ministerio y abordar distintos asuntos, entre ellos su malestar por las palabras de Fernández Díaz, que se han producido precisamente cuando se cumplen diez años del incidente de Perejil, en el que gendarmes marroquíes tomaron ese peñón y fueron desalojados por soldados españoles. El tono de la protesta se produjo, no obstante, en términos cordiales, y no fue acompañado de una nota verbal.

Algunos medios de comunicación de Marruecos agregaron que la protesta de Rabat tuvo también que ver con algunas palabras del ministro español recordando a los que dieron su vida en el Desastre de Annual, en que España fue derrotada durante la Guerra del Rif.
El Ministerio de Interior ya trabaja con las autoridades marroquíes para explicarles el alcance de la decisión y evitar malos entendidos
Las fuentes consultadas por ABC indicaron que en la conversación del ministro marroquí de Exteriores y el embajador español no hubo alusiones a ese asunto e insistieron en resaltar que en los últimos meses se viene manteniendo una estrecha colaboración entre los dos países en la lucha contra la inmigración ilegal y la delincuencia organizada. En este sentido, recordaron la existencia de patrullas mixtas y la puesta en funcionamiento de las comisarías conjuntas de Algeciras y Tánger.

Fuentes del Ministerio del Interior destacan que la cooperación con Marruecos en materia de inmigración irregular había mejorado mucho desde la llegada al Gobierno del PP. De hecho, la ayuda de Rabat para impedir que Perejil y las Chafarinas sean puerta de entrada de «sin papeles» está siendo muy eficaz. Hay un acuerdo por el que España, que cuenta con mejores medios técnicos en la zona, alerta a las Fuerzas de Seguridad marroquíes en cuanto sale una embarcación de sus costas y son patrulleras de ese país las que la interceptan y devuelven a su lugar de partida. Si los ilegales llegan a tierra, son las fuerzas españolas las que actúan.

Las fuentes consultadas destacan que las relaciones son excelentes, aunque se trata de un asunto de gran sensibilidad para los dos países, por lo que el anuncio de Fernández Díaz del envío de una dotación permanente del Instituto Armado a las Chafarinas provocó cierta sorpresa. Y es que no hay que olvidar que para llegar a su destino la patrullera que va a trabajar en la zona y su embarcación auxiliar deben navegar por aguas marroquíes, por lo que es necesario ser especialmente cuidadoso en las decisiones que se toman, y sobre todo en cómo se explican.

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