«Veinte duros», «Frutos secos» y otros nombres que nos robaron los chinos
Los negocios tradicionales de barrio han quedado desbancados por las grandes apuestas de los minoristas asiáticos
ABC, , 05-07-2012Hace muchos años que no se escucha la frase: «mamá, voy a bajar a los frutos secos a por chucherías» o «tengo que ir al Todo a 100 para comprar papel de regalo». Todas ellas, con sus diferentes acepciones, han quedado reducidas al omnipresente «voy al chino». Una frase que sirve para todo. Y es que, allí donde un negocio tradicional quiebra, un empresario chino está dispuesto a pagar millones por el local y abrir un comercio en el que todo vale. Desde alimentación a pequeñas tiendas de ropa, los asiáticos han venido a nuestro país a reflotar una economía de barrio presa de la crisis económica.
¿Y los negocios tradicionales?
Hace diez años, lo normal era ir a comprar golosinas a los llamados «frutos secos», unos locales regentados por ciudadanos españoles que habían depositado sus esperanzas y ahorros para sacar adelante su «proyecto de vida». Todas las golosinas que un niño podía desear estaban allí. Eso sí, dentro de un horario que, en ningún caso, solía rebasar las 9 de la noche. Poco a poco, los chinos empezaron a tener cierta presencia en la capital y en pequeños barrios madrileños. «Venían con todos sus millones a comprarte el local y claro, ¿qué vas a decir? ¿qué no lo quieres vender? No quedaba otro remedio». Lo cuenta Juan, un hombre de avanzada edad que aprovechó la oportunidad que los comerciantes asiáticos les brindaron. Ya no tendría que dedicarse durante más de 12 horas al negocio y su jubilación estaba asegurada con el gran desembolso realizado.
«Vienen con sus millones a comprarte el local»
Ahora la situación es distinta. Muchos de los negocios chinos que han abierto en Madrid no lo han hecho de la misma forma que en la situación anterior, sino que, ahora, los comercios anteriores cierran por falta de clientela y ahogados en un mar de deudas. Es cuando el comerciante chino entra en acción y adquiere el local que años atrás le hubiera supuesto un desembolso mayor.
Sucede de igual forma en los llamados «Todo a 100» o «Veinte duros», que suponían una vía de escape para evitar acudir a los grandes almacenes. Disponían de todo tipo de artículos, que, por aquélla época, resultaba novedoso que una tienda de barrio ofreciera imitaciones de los artículos de regalo más solicitados por los niños, entre otras muchas cosas. Ahora son los llamados «chinos» los encargados de «salvar» en más de una ocasión a los vecinos en apuros. Desde cajas de cd’s vírgenes, pasando por ropa interior, productos de limpieza, juguetes y todos los productos que cualquiera pueda imaginar, son vendidos en estos establecimientos que copan los locales de cada barrio madrileño.
Suelen ser negocios familiares, regentados por varios miembros, en algunos casos, hasta los menores de edad atienden a los clientes. Por regla general, quienes compran o arrendan un local también se hacen con el control de los locales colindantes para abrir, la mayor parte de las ocasiones, otros negocios de corte tradicional que han ido a la quiebra con el dueño anterior.
Ropa de imitación y más barata que sus competidores
También ocurre lo mismo con las pequeñas boutiques de barrio, donde las mujeres podían adquirir ropa exclusiva que no se podía encontrar en unos grandes almacenes. Esa pequeña exclusividad con la que vivían muchas vecinas se ha visto negada por la aparición de las tiendas de ropa regentadas por ciudadanos chinos. Una ropa que, en la mayor parte de las ocasiones, resulta mucho más barata e imita a los productos españoles pero que, como todo lo que tocan los chinos, parece venderse como churros.
Ya lo decía Juan Roig
El presidente de Mercadona, Juan Roig, mencionó en una de sus recientes apariciones que existían más de 7.000 bazares chinos. Aunque se piense que, por regla general, los inmigrantes chinos con los que predominan en España, lo cierto es que son los ciudadanos rumanos, con un 14,46% los que lideran el ránking de extranjeros en España. Le sigue Marruecos con un 13% y Ecuador con un 6,9%. China, con 158.244, representa tan solo el 2’5% de los inmigrantes que llegan a nuestro país. Por el contrario, y aunque sean menos, están más presentes en la vida cotidiana.
Ejemplo de ello es el dato que arroja el estudio realizado por Nielsen sobre la presencia de los chinos en España. Según la empresa, el 60% de los nuevos comercios que abrieron en 2011 eran chinos. Queda por saber cuál será el siguiente paso que darán.
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