Investigan si el menor muerto en Sarrià fue víctima de una paliza de su propia banda
Los Mossos barajan la hipótesis de que el joven de 17 años militara en los Latin Kings
El Mundo, , 04-07-2012JAVIER OMS / Barcelona
El menor que falleció el pasado lunes
en un parque del barrio de Sarrià
a raíz de una paliza pudo ser
víctima de miembros de su propia
banda. Ésa es una de las hipótesis
con las que trabajan los Mossos
d’Esquadra, quienes siguen trabajando
para identificar y detener a
los autores de un linchamiento que
varias fuentes consultadas por este
medio vinculan al funcionamiento
interno de las pandillas de origen
latino.
El joven, de 17 años y nacionalidad
ecuatoriana, tenía relación con
la banda de los Latin Kings, según
fuentes conocedoras del caso. Una
militancia cuyo grado de implicación
se desconoce pero que, tras
decartarse el enfrentamiento entre
grupos rivales, abre la puerta a la
posibilidad de que fueran sus propios
hermanos quienes le propinaran
la paliza.
La violencia física es una de las
características habituales del funcionamiento
interno de dichos grupos.
Por ejemplo, las palizas sin posibilidad
de defensa son parte del
rito de iniciación para quien quiere
convertirse en miembro de hecho
de la banda. Una vez superada la
prueba de valor, se le da la bienvenida
como uno más. Pero las agresiones
también se llevan a cabo como
castigo a una ofensa a la banda, bien por haber dado el salto a
una organización rival, bien por
tratar de abandonar una familia
que no admite rechazos ni disidencias.
Ambas opciones están sobre
la mesa en un caso cuyas investigaciones
están bajo secreto.
El crimen se cometió entre las
14.00 y las 14.30 de la tarde en el
Parc de Monterols, donde ayer aún
quedaban restos del operativo sanitario
que trató de salvar la vida del
joven. Los guantes de látex de los
sanitarios y el envoltorio del material
médico utilizado continuaban
en la papelera del pequeño descampado
donde se cometió la agresión.
De allí, según confirmó un
miembro del servicio de mantenimiento
del parque, el joven salió
aún con vida y recibiendo oxígeno
artificialmente. Sin embargo, la
gravedad de las heridas hizo que
perdiera la vida poco después en el
Hospital Clínic.
El escenario del homicidio, en todo
caso, dista mucho de ser el habitual
enclave dominado por las bandas.
Visitado asiduamente por padres
que llevan a sus hijos a los
juegos infantiles repartidos por todo
el parque y por dueños de perros
que corren libremente por la
zona, nunca nadie, hasta el pasado
lunes, había detectado la presencia
de grupos de jóvenes ni mucho menos
de bandas latinas.
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