«La nueva ley no ha logrado que aflore el empleo doméstico sumergido»

Diario Sur, M. ÁNGELES GONZÁLEZ, 30-06-2012

Apenas lleva cuatro meses en el cargo y, aunque asegura que la Tesorería General de la Seguridad Social «es como el Empire State» al lado del Instituto Social de la Marina – donde fue directora provincial durante 15 años – , afirma que ya va aterrizando. Todo ello a costa de «muchísimo sacrificio» y de llevarse el trabajo a casa. «Mi hijo mayor dice que desde que estoy aquí me paso todo el día estudiando», apunta. Rocío Blanco Eguren (Córdoba, 1966), inspectora de trabajo, dirige desde marzo en Málaga el organismo encargado de controlar y gestionar la afiliación de empleados y empresas y sus cotizaciones, donde presume de contar con unos funcionarios «todoterrenos». Ocupó el puesto en pleno proceso de regularización de las empleadas de hogar, del que hace un balance positivo, aunque reconoce que no se ha conseguido el principal objetivo de la medida: sacar a la luz el trabajo sumergido existente en este sector, que los sindicatos calculan en unas 8.000 personas.

- Termina el periodo transitorio para dar de alta a las empleadas de hogar en el nuevo régimen. ¿Cómo ha transcurrido el proceso?

- Empezó muy flojito, pero en las dos últimas semanas ha habido una auténtica avalancha. Ya se han pasado al Régimen General un 74% de los trabajadores, 6.355 empleados, y quedan por hacerlo 2.179. De estos, a los discontinuos se les dará de baja y el resto cotizarán por el tramo máximo. De todas formas, sábado y domingo puede presentarse la documentación en sobre abierto en cualquier oficina de Correos.

- El principal objetivo de esta medida era que aflorara el empleo sumergido, pero hay pocas incorporaciones a la Seguridad Social. ¿Qué ha fallado?

- Es una norma de la anterior legislatura y no sé los datos que se manejaban y que pretendían que salieran a la luz, pero mi percepción es que está aflorando muy poco empleo sumergido. Quizás se ha despedido a esa gente porque no quieren que les den de alta porque están cobrando subsidio, una viudedad o tienen ayuda de un ayuntamiento y prefieren quedarse con eso antes que con el trabajo. Lo que sí percibo es que los empleadores están concienciados de que lo tienen que hacer porque si no les puede costar caro.

- ¿Entonces el principal objetivo no se ha conseguido?

- Realmente no está aflorando mucha economía sumergida.

- ¿Para qué ha servido entonces el cambio?

- Hombre, ahora tienen una relación laboral igual que cualquier trabajador. Tienen derecho a una incapacidad temporal o a una cobertura de accidentes de trabajo, por ejemplo. En definitiva, ha servido para poner sobre la palestra los derechos de los trabajadores domésticos para que la gente sea consciente de que los tienen y eso es bueno para el país y para la economía.

- ¿Hace un balance positivo?

- Sí, porque la gente está teniendo conciencia de que los empleados de hogar tienen derechos. Los tenían antes, pero era como si jugaran en otra liga. Es como considerarlos trabajadores de primera división.

- ¿Y no cree que esta normativa también ha hecho que trabajadores pierdan su empleo?

- Claro. A mí me da cosa por los empleados extranjeros, que se les permitía estar por cuenta propia y podían tener una cotización para acceder luego a la renovación del permiso de trabajo. Ahora si sus empleadores no quieren cotizar por ellos, no van a poder renovarlo.

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