SUCESOS

Los vecinos definen a la víctima como un hombre «muy tranquilo»

Diario Vasco, , 27-06-2012

El hombre asesinado presuntamente por su compañero de habitación, en un piso en ruinas usado por “ocupas”, en Andoain, era un africano “muy corpulento” que solía merodear por la zona “pidiendo tabaco” y que mantenía un comportamiento “muy tranquilo”.
Así lo ha asegurado hoy Pablo Barrutia, propietario del bar Buruntza, desde donde se hizo la llamada telefónica que alertó a la Policía, después de que otro africano, compañero del fallecido, acudiera allí a pedir auxilio tras descubrir el cadáver de “su amigo” dentro de un armario y envuelto con en varias mantas.
El departamento de Interior ha confirmado que el muerto era un africano, concretamente originario de Sierra Leona, de 52 años, cuyo cadáver fue trasladado esta madrugada al Servicio de Patología Forense de San Sebastián, donde se le practicará la autopsia.
El presunto homicida, un estadounidense de 21 años, ha sido detenido esta madrugada por la Ertzaintza, que cree que mató a la víctima, con la que compartía habitación, con un martillo durante una discusión entre ambos, tras lo que escondió el cadáver en un armario.
Barrutia ha explicado que, sobre las 23:30 horas de anoche, un africano al que conocían de vista por ser uno de los “ocupas” de la casa ubicada en el número 30 de la calle Kaletxiki, muy cercana al establecimiento hostelero, entró en el bar “muy nervioso” y gritando: “policía, policía, teléfono… llamar”.
Con cierta dificultad porque “no hablaba bien” castellano y “estaba muy muy nervioso”, ha asegurado, entendieron que deseaba llamar a la Policía porque “algo había ocurrido en la casa”, así que le dijeron que marcara el 112, lo que el africano hizo desde su propio móvil.
Sin embargo, “parece que no le entendían” y “como le vimos tan nervioso” e insistía en “llamar policía”, el hijo de Barrutia llamó desde su móvil y alertó a la Guardia Municipal de que “algo pasaba” en la casa ocupada.
El hostelero ha comentado que, después, lograron comprenderle que “su amigo” estaba “muerto”, que hacía seis o siete días que “faltaba” y que preguntaba por él a los otros ocupantes de la casa, sin que ninguno le diera ninguna referencia, salvo “el americano” que le decía que “se había marchado”.
Barrutia, su mujer y una clienta vecina han coincidido en señalar que tanto el fallecido, que llevaba bastantes meses viviendo en la casa, como el amigo que acudió a pedir auxilio al bar, que hacía menos tiempo que se alojaba en ella, eran personas tranquilas, que “no se metían con nadie” e iban vestidos normalmente.
También “el americano el presunto homicida era negro, un chaval muy majo de aspecto”, ha afirmado el hostelero, quien ha comentado que la mayoría de personas que vivían en ese inmueble, en torno a una decena, eran de raza negra, aunque “últimamente” había llegado “un italiano blanco”.
El inmueble número 30 de la calle Kaletxiki, en cuyo primer piso la Ertzaintza localizó, al filo de la pasada medianoche, el cuerpo del hombre en estado de descomposición, dentro de un armario y envuelto con varias mantas, es un pequeño edificio de tres alturas en estado ruinoso, ubicado cerca del centro de Andoain, a escasos metros de la estación de Renfe y en frente de un colegio.
Algunas de sus ventanas no tienen cristales, en otras se ven cortinas viejas y, en su minúsculo portal, se pueden apreciar restos de basura y trastos viejos.
Adosado a otro inmueble más grande, el número 28, ambos edificios están pendientes de derribo para construir en su lugar uno nuevo con 20 viviendas y garajes, según reza el cartel de la promoción privada proyectada.

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