Una paliza para la historia
Muere Rodney King, el negro brutalmente golpeado por la policía, detonante de los disturbios de 1992 en Los Ángeles
La Vanguardia, , 18-06-2012Coincidiendo con el vigésimo aniversario de la revuelta que protagonizó, Rodney King acababa de publicar un libro titulado El disturbio interior. Mi viaje de la rebelión a la redención. Y como si cerrara de alguna manera el círculo, ayer, a los 47 años, la policía californiana, que en su día le golpeó con saña, le encontró en el fondo de la piscina de su casa sin que pudieran hacer nada ya por él. No había señales de violencia. La autopsia dirá si fue la droga la que puso fin a su vida.
King era un joven motero en libertad condicional por robo aquel 3 de marzo de 1991 cuando lo pararon cuatro policías por exceso de velocidad en una oscura avenida de Los Ángeles. Estaba borracho e intentó huir. Los agentes utilizaron pistolas eléctricas para paralizarlo y comenzaron a golpearle a la vez con sus porras hasta propinarle más de 50 golpes. Quedó muy grave y tuvo que ser operado durante más de cinco horas.
La paliza podría haber pasado como un acto más de racismo y abuso de autoridad sin que apenas trascendiera si no llega a ser por un vecino que salió de su casa con una cámara y grabó la mayor parte de la paliza. Luego pasó el vídeo a las televisiones, que lo difundieron. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y los policías fueron identificados.
Las minorías raciales pedían justicia pero el establishment no se la dio. Parecía evidente que la grabación, que volvieron a emitir las televisiones durante el año que duró el proceso judicial, sería prueba suficiente. Sin embargo, se empezó por trasladar el juicio a Simi Valley, una zona habitada por una acomodada mayoría blanca. Y el 29 de abril de 1992 un jurado popular en el que no había ningún negro absolvió a tres de los policías. El cuarto logró que su juicio fuera nulo.
La noticia incendió los ánimos y la violencia estalló en los barrios negros del sur de Los Ángeles. La policía, cogida inesperadamente, se vio superada por los violentos y se retiró. El levantamiento se extendió entonces hacia la zona habitada mayoritariamente por coreanos. Algunos propietarios de comercios se parapetaron con sus armas y empezaron los tiroteos con los grupos de saqueadores.
En los disturbios murieron 55 personas y más de 2.200 resultaron heridas. Los daños materiales ascendieron a unos 1.000 millones de dólares. King intervino varias veces en televisión durante esos días, convertido en líder moral de los amotinados. El jefe de la policía local, Daryl Gates, criticado porque su respuesta había sido lenta y tardía, se vio obligado a dimitir.
Dos de los policías que golpearon a King fueron condenados más tarde en un juicio de apelación. El juez los condenó a treinta meses de cárcel a cada uno, quedando eso sí muy por debajo de la pena máxima de diez años de cárcel. Las autoridades municipales tuvieron además que pagar a King una indemnización de 3,8 millones de dólares.
En los años que siguieron, King fue arrestado varias veces, en su mayoría por problemas con las drogas y el alcohol. Sin embargo, acabó convertido en ejecutivo de una compañía discográfica y recuperó cierta fama gracias a la televisión, al aparecer en programas como Celebrity rehab (famosos rehabilitados) y protagonizar un reality show.
En una entrevista reciente, durante la promoción de su libro, King dijo que era un hombre feliz. “Cambiaría muy poco de mi vida. Estados Unidos ha sido bueno conmigo después de que pagara un precio y lograra sobrevivir”. “Esta parte de mi vida ahora va a ser la fácil”, añadió.
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