Prohibido casar a su hija por la fuerza

Reino Unido aprueba una ley para evitar unos 8.000 ‘matrimonios forzados’ al año: los ilegaliza y los padres podrán ser condenados a cadena perpetua por esta práctica

El Mundo, CARLOS FRESNEDA, 09-06-2012

Shafilea Ahmed tragó lejía cuando
quisieron forzarla a viajar a Pakistán
para casarse con un hombre al
que no conocía. La joven de 17
años apareció asesinada a los pocos
meses. Sus padres, Iftikhar y
Farzana, se sientan estos días en el
banquillo, acusados de haberla matado
ante los ojos de sus propios
hijos por ser «demasiado occidental
» y por no haber consentido casarse
con quien ellos querían.
El crimen de honor ha conmocionado
Gran Bretaña y ha forzado la
aprobación de una ley para evitar la
práctica del matrimonio forzado,
extendida entre los inmigrantes de
Pakistán, India y Afganistán. La policía
británica investiga 1.468 casos,
pero se estima que el número de niñas,
adolescentes y jóvenes que pasan
por el trance superan las 8.000
todos los años.
Desde ayer, los padres que obliguen
a casarse contra su voluntad
a sus hijos o hijas pueden ser condenados
con penas que van hasta
la cadena perpetua en el Reino
Unido, donde hasta ahora se perseguía
el matrimonio forzado únicamente
si iba asociado al secuestro,
al acoso o a otro tipo de delito.
«Esta práctica equivale a poco
menos que la esclavitud», declaró
el primer ministro David Cameron
antes de anunciar la nueva ley, impulsada
por la secretaria de Interior
y y de Derechos de la Mujer,
Theresa May. «Queremos mandar
un mensaje claro: el matrimonio
forzado es ilegal y no será tolerado
en este país», añadió Cameron.
La ley distingue sin embargo entre
el matrimonio forzado y el matrimonio
convenido (pactado entre
los padres, pero con el consentimiento
de los cónyuges). Cameron
insistió también en la necesidad de
campañas preventivas, así como en
medidas de protección para las víctimas
para evitar represalias dentro
de las familias.
Theresa May anunció por su parte
el destino de medio millón de libras
a un campaña contra los matrimonios
forzados en las escuelas británicas,
así como una campaña
institucional en vallas publicitarias
el próximo verano bajo el lema:
«Tienes derecho a elegir con quién
te casas». Para Aneeta Prem, fundadora
de la organización Freedom,
que lleva años reclamando
la criminalización de la práctica,
se trata de una gran victoria para
las mujeres en el Reino Unido:
«El matrimonio forzado es un
abuso de los derechos humanos
que muchas veces resulta en el
secuestro, en la violación o en el
asesinato. La nueva ley manda un
mensaje poderoso a las minorías
en situación de riesgo: esta práctica
es inaceptable en este país y
será perseguida con todas las de
la ley».
SayeedaWarsi, ministra sin cartera
de Cameron, de padres paquistaníes,
dio la bienvenida a la
nueva ley y pidió el apoyo a los
miembros de su comunidad: «Es el
momento de decir no. Todos sabemos
la tragedia que encierran estas
historias: gente atrapada durante
mucho tiempo en matrimonios
sin amor, forzados a vivir
juntos como extraños. El matrimonio
forzado es una forma de esclavitud:
ha llegado la hora de trazar
una línea en la arena y decir: ‘Esto
no es aceptable’».
El juicio por la muerte de la joven
Shafilea Ahmed sigue mientras
tanto adelante. Su hermana,
Alesha Ahmed, ha relatado ante
los ojos estupefactos del jurado cómo
su hermana fue asfixiada por
sus padres ante sus propios ojos y
los de sus dos hermanos: «Le metieron
una bolsa de plástico en la
boca y la sofocaron. Pude ver sus
ojos abiertos y cómo se quedaba
sin aire. Se orinó encima porque
estaba luchando por su vida. Pero
ellos la cogieron por la cabeza y le
dejaron la bolsa en la boca hasta
que dejó de respirar».
Este crimen de honor ocurrió en
2003, pero Alesha Ahmed, hermana
de la víctima, no delató a sus
padres hasta 2010. «Fue al llegar a
la universidad cuando me di cuenta
de que mi destino podía ser el
mismo que el de mi hermana», relató
ante el jurado. «Mis padres
querían llevarme de viaje a Pakistán
y habían elegido incluso a
quién sería mi marido».
Los padres, Iftikhar y Farzana
Ahmed, que se enfrentan a una pena
de cadena perpetua, se han declarado
inocentes y aseguran que
su hija mayor fue asesinada por un
desconocido.
Durante nueve días seguidos, Alesha Ahmed ha
relatado en los tribunales de Chester lo que
asegura saber sobre la vida y muerte de su
hermana Shafilea. Según Alesha, ella y su
hermana compartían teléfono móvil donde
tenían varios números de amigos de clase, algo
que irritó a su madre. El padre, taxista, apenas
pasaba por casa. El jurado ha escuchado la letra
de varias canciones y poemas compuestos por
Shafilea antes de morir y en los que cuenta
cómo vivía el conflicto entre las dos culturas:
«Mi deseo de vivir me quema/ pero ellos sólo
piensan en el honor. Yo era una chica normal/
tampoco pedí demasiado». / C. F.
«Mi deseo de
vivir me quema»
Novias a la espera del matrimonio en Karachi. / REUTERS

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