El maltratador que se creía el «hombre araña»

La Razón, Laura L. Álvarez, 12-06-2012

Christian, de 22 años, cayó de un tercer piso al huir de la Policía tras agredir a su novia en su casa de Villaverde
MADRID – Nadie en el barrio sabía decir aproximadamente cuánto tiempo llevaban de novios Virginia y Christian Fabricio, pero sí aseguran que era una relación tormentosa, «poco sana». Ella, boliviana de 28 años, y él, ecuatoriano de 22, tenían un par de «aficiones» en común: emborracharse y discutir acaloradamente después. No llevaban mucho en el vecindario de la calle Godella, en San Cristóbal de los Ángeles, «como mucho medio año», calcula vecina de abajo. El del pasado sábado no era el primer «numerito» que daban, pero esta vez fue más llamativo de lo normal. Según varios testigos, la pareja llegó al portal discutiendo a grito limpio a eso de las 18:00 horas de la tarde. «Venían bebidos», explican dos vecinos de origen magrebí que presenciaron la escena. Alarmada por el escándalo, una mujer que vive en el segundo piso y cuya ventana da al portal se asomó y, al ver a Virginia llorando tras las agresiones de su chico, la advirtió de que iba a llamar a la Policía. La pareja, enfrascada en su discusión y ajena a todo lo demás, subió a su casa, en el cuarto piso del número 105, entre gritos y agarradas mutuas.
Una vez «en la intimidad», los vecinos siguieron escuchando la monumental bronca y, de repente, un portazo. Pero una patrulla de la Policía Nacional ya estaba de camino al lugar. Cuando los agentes subieron escalera arriba, a la altura del tercer piso, se dieron de bruces con Virginia, que acababa de salir huyendo de su propia casa sin llaves ni documentación, según confirmó ayer la Jefatura Superior de Policía de Madrid. La mujer, de nacionalidad boliviana, tenía un mordisco en la cara y el pelo revuelto, según las mismas fuentes. Mientras un agente se quedaba con ella, otros subieron hasta el cuarto para dar con el supuesto agresor. Pero Christian Fabricio no abría la puerta y había echado el cerrojo para evitar que entrara la Policía.
De repente, tanto los vecinos como los agentes que se habían desplazado hasta el lugar del suceso escucharon un gran estruendo: era el cuerpo de Christian desplomándose en el suelo de la parte trasera del edificio. Pero no es que el supuesto agresor hubiera tratado de suicidarse, sino que estaba intentando de huir por la parte trasera del bloque deslizándose por la tubería abajo. Al parecer, se resbaló y cayó desde la altura del tercer piso, donde los agentes encontraron huellas como si se hubiera deslizado, según confirmó Jefatura. «Cuando nos asomamos y le vimos ahí tirado, pensamos que estaba muerto», aseguran los vecinos magrebíes. Pero el ecuatoriano no había fallecido. Cuando llegó una unidad del Samur, comprobó que el joven ecuatoriano tenía una posible fractura de tobillo y le trasladó, sobre las 19:50 horas, al Hospital 12 de Octubre. Al parecer, el joven también tiene dañada una vértebra y un riñón. Al cierre de esta edición el presunto agresor aún continuaba ingresado, pero en calidad de detenido por un presunto delito de violencia de género. A Christian no le consta ningún tipo de antecedentes policiales. Virginia no ha solicitado orden de protección.

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