Albiol impone más de dos millones de euros en multas en su primer año en Badalona
El PP apenas ha logrado reducir la pequeña delincuencia y las ocupaciones de pisos
El Mundo, , 11-06-2012JORDI RIBALAYGUE /
Barcelona
«Quienes están al margen de la legalidad
empiezan a tener miedo.
Es una buena señal». Xavier García
Albiol lo confesaba a este diario
en los primeros compases de la
inédita travesía del PP al frente del
Ayuntamiento de Badalona.
Ya ha pasado un año desde que
el político más controvertido de
Cataluña se ciñera la púrpura de
alcalde. El edil no dará cuenta hasta
esta tarde de su balance, pero
aparte de la presión que los servicios
sociales aprecian a causa del
recrudecimiento de la crisis, si algo
ha cambiado en el paisaje 12 meses
después de que la ciudad viviera
el trance de acostarse roja y despertarse
azul popular, ha sido la
ola de multas e inspecciones que
Albiol ha convertido en punta de
lanza del credo de mano dura que
postula.
Según los datos que el Consistorio
ofrece, Badalona ha impuesto
2,4 millones de euros en sanciones
a comercios y actividades irregulares
durante el primer año de gestión
del PP. Los castigos corresponden
a carencias en establecimientos,
usos indebidos de locales,
instalaciones defectuosas en tiendas
y bares y venta de productos
en mal estado.
Del montante, 2,1 millones corresponden
a los expedientes
abiertos a raíz del desmantelamiento
en abril de dos talleres textiles
ilegales escondidos en un edificio
en el que se hacinaban 87 personas
de nacionalidad china. Al
propietario del inmueble se le exige
que abone 1,9 millones.
Restado ese episodio, la concejalía
de Vía Pública ha despachado
1.087 actas por distintos quebrantos
de las normativas. El importe de
lasmultas por el conjunto de los registros
asciende a 355.000 euros.
De dicha cantidad, 84.513 euros se
circunscriben a 73 expedientes por
deficiencias sanitarias en colmados.
Asimismo, se han clausurado
unos 75 negocios como medida
cautelar. De ellos, 38 son minoristas
de la alimentación. Aunque los
propietarios reabren cuando remedian
las anomalías, no todos los comerciantes
se han repuesto
al desembolso y
no han vuelto a levantar
la persiana. Por otro lado,
el Ayuntamiento ha
clausurado durante seis
meses cuatro bares por
tolerar el consumo de
estupefacientes y ha
apremiado a los dueños
a pagar cada uno 15.000
euros.
De igual manera, el
alcalde popular ha alardeado
con frecuencia de
estar «poniendo orden»
en zonas que ha calificado
de «guetos». Ya sea
en las redes sociales o a
través de notas de prensa,
García Albiol ha publicitado
el precinto de
locales como una de las
señas de su mandato. Lo
ha remarcado en especial
cuando se han sellado
las entradas de tiendas
regentadas por extranjeros.
En los mismos barrios
donde Albiol pone el foco
de su discurso, aún
son visibles problemas y
miserias que la depresión
económica contribuye
a que sobrevivan y
que el PP reprochaba a
menudo al anterior gobierno
local, como la
ocupación de viviendas
o los destrozos en vehículos
y mobiliario urbano.
Sin ir más lejos, el Ayuntamiento
reconoció que en 2011 había
gastado más de 2,5 millones para
sustituir contenedores quemados,
borrar pintadas o reforzar los servicios
de limpieza.
En lo que va de 2012, se han tramitado
más de un millar de denuncias
por actos incívicos, más
del doble de las que se levantaron
el año anterior. Además, el índice
de delitos en Badalona apenas ha
mejorado con el PP. Según el Departament
d’Interior de la Generalitat,
el año pasado se cerró con un
repunte de la pequeña delincuencia
del 1,9% y este año se ha moderado
a los baremos que ya existían
cuando el municipio lo dirigía
el gobierno tripartito formado por
PSC, CiU y ERC.
Por otro lado, el Consistorio ha
multado a los propietarios de siete
locales transformados en viviendas
sobreocupadas –algunos de los
castigos se elevan a 150.000 euros–
y ha intentado parar los pies a
quienes se dedican a hacer negocio
realquilando casas desocupadas
blindando las puertas de 85 pisos
con planchas de acero. Cerca de la
mitad de las chapas se han instalado
en los últimos tres meses. Aun
así, el asalto a domicilios que han
quedado vacíos por los desahucios
sigue percibiéndose en la calle.
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