Sociedad >
Más de 24.000 guipuzcoanos sufren para llegar a final de mes y ya bordean la miseria
Se dispara un 50% el número de personas en riesgo de exclusión atendidas por cáritas
El agotamiento de los recursos familiares está dando lugar a nuevas bolsas de pobreza infantil en el territorio
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 09-06-2012Donostia. Nuevo retrato descarnado de los efectos de la crisis. En Gipuzkoa hay 24.619 personas que durante el año pasado vieron menguar sus recursos hasta límites inasumibles por la persistencia del desempleo. Son 1.300 “nuevos pobres” más que el año anterior, entre los que figuran “niños y jóvenes” que no pueden llevar una vida asimilable a la de sus compañeros. Sus aitas se han quedado sin trabajo, y ellos tienen dificultades para vestir, alimentarse, e incluso conseguir el material escolar.
Pertenecen a familias que hacen esfuerzos a diario por no caer en la desesperanza que arrastra a tantos otros. Desde que comenzó la crisis, la cifra de personas en riesgo de exclusión social en el territorio se ha disparado un 50%.
Los datos de la memoria de Cáritas Gipuzkoa, que ofrecieron ayer en Donostia sus responsables, ofrecen un panorama un tanto desalentador. Cada día que pasa, el sistema de protección doméstico parece hacerse añicos para un número creciente de familias. “La prolongación y el recrudecimiento de la crisis está disminuyendo los recursos propios y los provenientes del círculo familiar”, alertó Alfonso Muro, director de Cáritas. Una caída al vacío que coincide con los recortes aplicados por la Administración “en un momento de verdadera emergencia”.
Así, el aumento de necesidades no cesa, y la cuantía económica de la acción social desarrollada por Cáritas sigue ejerciendo, en la medida de lo posible, de muro de contención. Durante el año pasado, la partida ascendió a 8.576.165 euros, de los cuales más de dos millones fueron destinados a la ayuda directa para garantizar la subsistencia y la vivienda, “dos de los principales problemas que existen”, según destacó José Emilio Lafuente, secretario general de la organización.
desahucios Una de las caras más amargas de la asfixiante merma de recursos son los desahucios. Se estima que en Gipuzkoa se ejecutan dos órdenes diarias. Las familias pierden la vivienda por no poder hacer frente al pago de la hipoteca, y esta tragedia cotidiana acaba llamando a las puertas de Cáritas, tras la cual se encuentran personas con nombres y apellidos. “Queremos hacer mención a la existencia de lo que llamamos los nuevos pobres, personas que comienzan a conocer el peligro de una pobreza real”, advirtió el delegado episcopal de Cáritas, Joserra Treviño. “Cada vez hay más jóvenes y mujeres con niños a su cargo en el umbral de la exclusión social. Nos preocupa mucho el aumento de la pobreza infantil”, dijo Treviño, al tiempo que recordó la exclusión y pobreza que salpica “a un número creciente personas mayores en situación de vulnerabilidad”.
Quizá lo más preocupante sea, tal y como quedó expuesto ayer, que los procesos de inclusión social, hoy por hoy, son casi una quimera, debido a la falta de empleo y “el carácter excluyente del sistema vigente”. Así lo está padeciendo de un modo especialmente crudo el colectivo inmigrante, particularmente castigado por la crisis. Los responsables de la ONG criticaron, “junto a la oleada creciente de racismo y xenofobia”, el efecto negativo de algunas disposiciones legales, como el endurecimiento de los requisitos para acceder a la tarjeta sanitaria y a la Renta de Garantía de Ingresos.
intensa y cronificada Un presente complicado y un horizonte que no parece despejarse a corto plazo. De hecho, sigue marcado por una crisis que, a juicio de Cáritas, es “intensa, extensa y cronificada, por lo que no será pasajera ni de fácil arreglo”. Lafuente denunció que nos encontramos inmersos en “una situación económica que esconde una crisis cultural y antropológica, es decir, una profunda crisis de valores”.
Señaló que “es intensa” porque su incidencia “está siendo cada vez más profunda, impactante, y grave en sus consecuencias”. De hecho, auguró que, lejos de remitir durante este año, “va a ir a más y continuará produciendo más pobreza y sufrimiento”. Lamentó que la actual situación esté llegando a sembrar en la población guipuzcoana una conciencia de fatalidad, resignación y desesperanza.
También señaló que esta penosa situación está haciendo la pobreza más extensa porque el área de acción e impacto de la crisis se va ensanchando cada vez más, afectando prácticamente al conjunto de la sociedad. “Constatamos que personas y familias que llevaban una vida normalizada van cayendo en la precariedad y en la pobreza. El ámbito de la vulnerabilidad se hace cada vez mayor. Cualquier ciudadano puede verse afectado”, alertó.
Cáritas observa que la pobreza se cronifica por su duración y por las perspectivas a medio plazo. “Por ello, las consecuencias van a ser más graves y permanentes, al tiempo que las pocas defensas van a ir disminuyendo”.
A pesar de que no parece haber demasiados motivos para la alegría, desde Cáritas hicieron ayer un llamamiento desde la esperanza y la convicción de que “existe un camino de salida”, que pasa por “construir otro modelo de sociedad” y un nuevo estilo de vida basado en valores alternativos. “Compartimos la convicción de que otro mundo es posible si todos aportamos algo de nosotros mismos a la construcción de esa sociedad alternativa”. En este sentido, Treviño recordó el nuevo lema de la campaña de Cáritas: “Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir”.
(Puede haber caducado)