1.800 alaveses aún no perciben la renta de garantía
El Correo, , 09-06-2012La estrechez económica que cada vez más apura a la ciudadanía preocupa, y mucho, en Cáritas Diocesanas de Vitoria, a cuya puerta cada año llegan más personas en busca de una ayuda, sobre todo económica, que les permita salir adelante. Entre ellos, muchos perceptores de la renta de garantía de ingresos (RGI) que aún no han cobrado y a los que la organización humanitaria procura conceder algún anticipo, «aunque no podemos hacer mucho más», sostienen.
Sobre todo, porque, según el secretario general de Cáritas en Álava, Ramón Ibeas, son 1.800 los alaveses que aguardan a que el Servicio Vasco de Empleo resuelva sus expedientes desde diciembre, cuando Lanbide asumió su gestión. «Detectamos cierta lentitud en las decisiones y se genera un cuello de botella que no se resuelve. Esperamos que lo hagan pronto porque dejan a muchas familias sin posibilidades de acudir a ningún lado», explicó Ibeas. Según él, «se cuentan con una mano los que se han solucionado, son el 16% de los casos que han venido a nosotros, pero en Álava representan el 0,4% del total». Además, desveló que en un encuentro con responsables de Lanbide «nos dijeron que había dos meses para decidir y si no lo hacían, es que el resultado era positivo y se concedía la ayuda, pero seguimos igual y nos dicen que tengamos paciencia», criticó.
Inmigrantes y mujeres
Sin embargo, sus palabras hallaron pronto eco en Lanbide, desde donde dejaron claro que todos los expedientes se revisan «caso por caso» para comprobar que cumplen los requisitos, y aseguraron que, según queda demostrado y probado este aspecto, se abona la RGI «con carácter retroactivo, desde el día que se solicitó; lo contrario sería una irresponsabilidad».
La controversia surgió ayer tras la presentación de la memoria anual de Cáritas, que en 2011 concedió 2.528 ayudas económicas – 344 más que en 2010 – por 854.000 euros, de las que el 76% fueron para gastos de vivienda y el 19%, para alimentación. Ocho de cada diez atendidos fueron inmigrantes, en su mayoría mujeres, y de entre 25 y 40 años, si bien cada vez la crisis afecta más a niños y mayores, «que con su pensión deben sostener a toda la familia», advirtieron antes de presentar una campaña para el Corpus Christi, este fin de semana.
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