se disputan el mismo escaño
Le Pen y Mélenchon afrontan un duelo de extremos en las legislativas francesas
Los dos líderes se disputan el mismo escaño, en casa de la líder ultraderechista
Deia, , 07-06-2012parís. El duelo entre la ultraderechista Marine Le Pen y el radical de izquierdas Jean-Luc Mélenchon en una modesta circunscripción del norte minero de Francia centra la atención de las legislativas galas, con un virulento cruce de acusaciones entre ambos que se recrudeció ayer. A pocos días de la primera vuelta de las elecciones en las que se renovará la Asamblea Nacional, el tono entre los dos excandidatos presidenciales ha subido un grado, con insultos y denuncias incluidas.
El foco mediático de la campaña se ha colocado en Henin-Beaumont, en el norte del país, feudo de la candidata ultraderechista y lugar casi desconocido para Mélenchon, que decidió dar un golpe de efecto al desafiar a Le Pen en sus propias tierras. Le Pen calificó a su rival de “atolondrado de extrema izquierda que desembarca con su tropa de circo”, de “vómito de la democracia que admira la dictadura de Cuba y defiende a China contra el Tíbet”.
La presidenta del Frente Nacional (FN) aspira a volver a llevar a su partido al Parlamento tras 15 años de ausencia, apoyada en los buenos resultados que obtuvo en las pasadas presidenciales, donde sumó casi un 18 % de los sufragios.
hasta que llegó Mélenchon Pero se ha encontrado con un escollo en la figura de Mélenchon, que fue el cuarto en las presidenciales con el 11,11 % de los votos y que pretende que su coalición, el Frente de Izquierdas, que engloba al Partido Comunista de Francia, logre el mayor peso posible en la Asamblea para poder exigir al Gobierno políticas de izquierdas.
El líder izquierdista fue recibido ayer por el presidente, François Hollande, dentro de la ronda de conversaciones con los partidos para preparar la cumbre del G20 de México, una cita a la que no fue invitada Le Pen, que no ocultó su ira. “Es un verdadero escándalo”, aseguró la candidata ultraderechista, que consideró injusto que el presidente sólo se haya reunido con los partidos con representación parlamentaria, olvidando a los 6,4 millones de franceses que le votaron hace un mes y medio. Mélenchon, por su parte, huyó de la polémica, consideró “cordial” el encuentro con Hollande y descartó su entrada en el Gobierno tras las legislativas porque eso le haría “perder independencia”. “En un Gobierno o aceptas la política o te callas. Creo que puedo ser más útil fuera, haciendo propuestas”, indicó en el Elíseo tras haberse entrevistado una hora con el presidente.
Por otro lado los candidatos de izquierda quedaron en cabeza en la primera vuelta de las legislativas francesas en siete de las once circunscripciones que hay en el extranjero, aunque todos los escaños se jugarán en la segunda vuelta. Se trata de la primera vez que los franceses residentes fuera de su país van a elegir a sus propios diputados, en concreto los once referidos, ya que hasta ahora estos electores registrados (son poco más de un millón) estaban adscritos a su último domicilio en Francia.
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