Gwyneth Paltrow, acusada de racista por un comentario

Polémica después de que la actriz llamase 'niggas' a Jay-Z y Kanye West

El Mundo, PABLO SCARPELLINI LOS ÁNGELES ESPECIAL PARA EL MUNDO, 06-06-2012

Gwyneth Paltrow no tiene buena estrella, o eso parece. Pintaba la cosa para mucho más después del Oscar por Shakespeare in Love, máximo galardón en el mundo del celuloide que se llevó a la temprana edad de 25 años. Pero después comenzó una lenta decepción que la ha llevado a ocupar un segundo plano en el organigrama de las actrices hollywoodienses con tirón.

Hoy es noticia, no por sus aptitudes interpretativas, sino por una cuestión racial, por un concierto de sus amigos negros. Todo por un tuit mal digerido en lo que era, para ella al menos, un broma simpática y un juego de palabras. Parece que a la actriz de 39 años le dio por enviar un mensaje a su millón de seguidores con el siguiente texto: «Niggas in Paris for real» («Negratas en París de verdad») una referencia a su asistencia al concierto del rapero Jay Z y su compañero del tour Watch the Throne, Kanye West.

Paltrow aprovechó la coyuntura para reflejar su gusto por Niggas in Paris, una especie de himno rapero que sonó hasta 11 veces en el Palais Omnisports de la capital francesa, para algarabía de los miles de seguidores congregados y de unas cuantas caras famosas que tuvieron la oportunidad de compartir escenario con el dúo afroamericano, Paltrow entre ellas.

Aunque tenía sentido en el contexto del concierto, el uso de semejante epíteto referido a la comunidad negra sentó como una patada en la conservadora sociedad estadounidense. Hubo gritos en el cielo a gogó tachando a la actriz de insensible y de tener poco gusto, sabedora de que es un término despectivo a todas luces.

Tras conocer la avalancha de comentarios negativos y críticas en la Red, se disculpó y trató de suavizar el asunto alegando que la idea era hacer un juego de palabras y no ofender a nadie, y menos a sus dos amigos raperos. «¡Esperen un momento, pero si es el título de la canción!», replicó en su cuenta de Twitter para amortiguar el golpe.

A pesar de los mazazos cibernéticos, también los hubo que apoyaron su versión al reconocer que no hubo mala intención por parte de una actriz maldita en algunos círculos de Hollywood, sin grandes aciertos tras Shakespeare in Love. Su deterioro se produjo con cintas de dudosa reputación como Los Tenenbaums: Una familia de genios, Proof y Sylvia, trabajos que ella misma situó en la categoría de películas producidas por el vil metal.

Fueron los años, entre 2002 y 2007, donde en lugar de despegar al calor de su Oscar, se fue hundiendo en lo profesional y refugiando en su labor como madre. Su plan de remontada ha pasado del ejercicio de masturbación en el que había convertido su elección de roles, a buscar la mayor atención posible, como en la saga Iron Man, sin importar que fueran papeles secundarios.

Así, haciendo incursiones también en el mundo de la música, donde ha interpretado temas junto a su amigo Jay-Z, ha encontrado estabilidad, pese a las ocasionales metidas de pata.

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