Mezquitas en Barcelona

La Vanguardia, La Vanguardia Daniel Arasa, 15-05-2012

La Unió de Centres Culturals Islàmics de Catalunya y la Fundació Nous Catalans de CDC activarán las gestiones para conseguir construir una gran mezquita en Barcelona. Es una iniciativa positiva. La libertad de practicar la religión en la que cada uno crea es fundamental. Más aún, el mejor índice para detectar el nivel de libertades en un país es comprobar el grado de libertad religiosa. Si esta no se da, también fallan la libertad de expresión, de reunión, de manifestación. El respeto a los derechos humanos está tocado no sólo en el campo religioso sino en otros. Las libertades van en paquete compacto, no son divisibles.

Que los numerosos musulmanes de Barcelona y su entorno puedan disponer de una mezquita de dimensiones adecuadas y en lugar accesible es de justicia. Más discutible suele ser la forma en que se financia este tipo de construcciones, a menudo con fondos saudíes que no tienen sólo un objetivo religioso. Aun así, y aunque en sus países no hay reciprocidad con los demás, los musulmanes deben poder disponer de espacios adecuados para practicar su culto sin impedimentos.

Hay segundas partes. El acuerdo entre la fundación convergente y aquella unión de centros islámicos precisa que edificar la gran mezquita será “para luchar y aislar los movimientos fundamentalistas que se propagan en los pequeños oratorios”. Esto no lo cree ni siquiera el señor Àngel Colom, promotor de la iniciativa. Y si lo cree hay que dudar de su experiencia, ya que es indiscutible su buena voluntad.
El acuerdo quizás contribuya a formar nous catalanets, aunque la mayoría de los musulmanes no quieren integrarse, pero desde la óptica del radicalismo islamista lo máximo que permitirá es que el policía infiltrado grabe las alocuciones del imán de esta mezquita, dejando igual a las demás. Porque el problema del islam es intrínseco: religión, sociedad y política son una sola cosa.

Las organizaciones musulmanas que firman acuerdos con Àngel Colom jamás condenan ningún atentado sangriento que a diario cometen los suyos en el mundo, ni denuncian la persecución feroz y pertinaz en los países musulmanes a los creyentes de otras confesiones, particularmente los cristianos, miles de los cuales son masacrados cada año en medio de un silencio cómplice de Occidente. Ni promueven el desarrollo de la mujer entre los suyos.

Estos mismos días, como ha sucedido en ocasiones anteriores, la organización Ayuda a la Iglesia Necesitada ha traído a Barcelona cristianos perseguidos en países islámicos, huidos tras mil persecuciones y condenas a muerte, incluidas las de sus propios familiares. Han dado su testimonio ante cientos de personas. Es lástima que a los responsables de la Fundació Nous Catalans no les interese conocerlo.
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