SUCESOS

Un jurado popular juzga desde hoy el asesinato de Clara Rangel en Errenteria

Los grupos feministas convocan un acto de repulsa ante el Palacio de Justicia donostiarra

Diario Vasco, JAVIER PEÑALBA | SAN SEBASTIÁN. , 14-05-2012

La Audiencia de Gipuzkoa acogerá a partir de hoy un nuevo juicio por violencia machista. El acusado es un hombre de nacionalidad venezolana que en 2008 mató a su compañera Clara Rangel de varias cuchilladas en Errenteria. Los grupos feministas de esta localidad protagonizarán, desde las 9.00 horas, una protesta ante el Palacio de Justicia de la capital en repulsa por el crimen.
La Fiscalía de Gipuzkoa solicita penas que suman 35 años de cárcel para el presunto asesino, la misma pena que reclama la acusación particular que, a través del letrado donostiarra Eduardo Bolea, ejerce el hijo mayor de la víctima. En el proceso está también personada la Delegación Especial del Gobierno contra la Violencia contra la Mujer. La defensa, por su parte, pide la absolución.
El ministerio público, que en el proceso estará representado por la fiscal Ana Marcotegui, imputa al acusado un delito de asesinato, otro de homicidio en grado de tentativa y un tercero de lesiones. Asimismo, pide que indemnice a los familiares de la víctima, entre ellos a su propio hermano al que también hirió, con una suma total de 139.000 euros.
Los hechos, que serán juzgados por un tribunal de jurado, ocurrieron sobre las doce del mediodía del 29 de diciembre de 2008, en el cuarto piso, letra D del número 8 de la calle Elías Salaberria, en el barrio errenteriarra de Agustinas. En el interior del piso se encontraban, además de la víctima, de 35 años, el agresor, Keny Lexzur González, un hermano de éste y tres hijos: uno de 16 años, otro de dos y el tercero de seis meses. El mayor de ellos es fruto de una relación anterior que la víctima había mantenido en su país natal con otro hombre, mientras que los dos niños fueron concebidos con quien era su pareja actual.
El acusado, sostiene la fiscal, entró en la habitación que compartía con su pareja y en presencia de los dos niños pequeños comenzó una «violenta discusión». En un momento determinado, el acusado salió del cuarto, se dirigió a la cocina, cogió un cuchillo de veinte centímetros de hoja y se lo clavó a su mujer en el cuello, la espalda y en la axila. La víctima sufrió un total de nueve heridas. La más grave fue la del cuello que le afectó una arteria y le produjo una pérdida masiva de sangre.
Evitar la agresión
El hijo mayor de la víctima y el hermano del homicida trataron de evitar la agresión y en el intento resultaron heridos. Ambos salieron al balcón para pedir auxilio y reclamar la presencia urgente de una ambulancia y de la Policía. Tras cometer el crimen, el homicida se autolesionó con el mismo cuchillo.
Tanto el cuñado como el hijo mayor fueron atendidos de diversas lesiones. El hijo adolescente sufrió tres heridas por arma blanca además de una crisis de ansiedad, mientras que el hermano del autor presentaba otras cuatro heridas.
La Fiscalía de Gipuzkoa sostiene que en el momento de la agresión, el acusado se encontraba influenciado por la ingesta de bebidas alcohólicas, por lo que considera que en el momento en que acabó con la vida de su compañera la capacidad volitiva del inculpado «se encontraba limitada de forma leve».

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