Un año de indignación en Málaga

Diario Sur, AMANDA SALAZAR asalazar@diariosur.es, 12-05-2012

Surgió de forma espontánea. Conquistó las plazas de las principales ciudades españolas y logró reunir a personas con diferentes edades, condiciones e ideologías. Se nutrió del espíritu de la primavera árabe y ha servido de estandarte para otros movimientos a nivel mundial. Pero sobre todo, se convirtió en un grito contra la apatía, una demostración del malestar ciudadano con un sistema económico y político que, para sus seguidores, está dando la espalda al 99% de la población.

El 15 – M cumple un año en Málaga y sus reivindicaciones, según indican sus activistas, siguen tan vivas como el primer día. Doce meses después de la primera manifestación convocada por Democracia Real Ya que dio fruto al movimiento de los ‘indignados’, la denominada ‘spanish revolution’ sigue en marcha. Aunque no sin el contrapunto crítico. Políticos y medios de comunicación han dicho de ellos que su fuerza se ha ido diluyendo con el tiempo, que le falta pensamiento y que, si bien consiguió reunir a un sector de la población desencantado con el sistema, no ha logrado que ese apoyo se convierta en una influencia real en las tomas de decisión.

En Málaga, se hicieron visibles con diferentes manifestaciones y con la acampada de la plaza de la Constitución. Después de un mes, abandonaron la plaza, pero la maquinaria del 15 – M ya había empezado a funcionar en la provincia. SUR repasa el trabajo de las comisiones creadas desde entonces en los barrios y los municipios de la provincia, los avances en la organización democrática de un movimiento horizontal y sin líderes, y las propuestas para la conmemoración del primer aniversario.

Los ‘indignados’ de Málaga acamparon en la plaza de la Constitución el 18 de mayo. Desde entonces y hasta el día 20 de junio, cuando decidieron dejar el enclave, las asambleas ciudadanas fueron prácticamente diarias. A través de los debates, en los que cualquier persona podía exponer su propuesta, fueron conformando el núcleo del 15 – M en Málaga.

La primera actuación fue crear un manifiesto con las razones que les llevaban a levantarse y las ocho propuestas que resumían el sentir de la mayoría, entre ellas, la dación en pago, el apoyo a los servicios públicos y el control de las entidades bancarias.

El día 31 de mayo deciden elevar al Parlamento Andaluz una iniciativa legislativa para abrir los canales de participación en el Gobierno autonómico. El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, atendió en el debate sobre el Estado de la Autonomía dos de las reivindicaciones del 15 – M. En concreto, la de rebajar el número de firmas necesarias – de las 75.000 a las 41.000 – y ceder un escaño para que el promotor de la iniciativa pudiese defenderla.

Una de las mayores dificultades del 15 – M es también uno de sus principios. Todos los componentes tienen voz y voto, no hay cúpulas ni líderes. Tampoco portavoces. Este anhelo de participación en el que todos los miembros son iguales dificulta sin duda la toma de decisiones, pero sus componentes aseguran que las discusiones durante horas para llegar a un consenso son el alma del movimiento.

En estos meses, el medio millar de ciudadanos que se mantienen activamente en las 10 comisiones de barrio y en las 19 locales creadas a partir de las asambleas en la acampada de la plaza de la Constitución han perfeccionado el sistema para engrasar al máximo en engranaje.

En la capital, las comisiones se reúnen semanalmente y una vez al mes cada comisión de barrio se encarga de hacer una comisión asamblearia para reunir a todas, cada vez en un distrito. En todas ellas, se levantan actas con las cuestiones decididas, como en cualquier otra asociación.

Además, hay otras once comisiones especiales, como la de prensa, encargada de la comunicación con los medios o de informar sobre las actividades del 15 – M en Málaga a través de la web www.malaga.tomalaplaza.net o las redes sociales. Están en Facebook, Twitter y n – 1.cc, una red social de autogestión surgida del espíritu del 15 – M. La intención de huir de líderes es tal que los componentes del grupo de comunicación utilizan todos el mismo pseudónimo: Kino Mayo. Otras de las comisiones más activas es la de educación económica, movimiento obrero o cooperativismo.

En agosto, las acciones del 15 – M se centraron en denunciar la situación del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Capuchinos. Un caso individual fue el punto de partida. El colectivo recibió una petición de ayuda por parte de una mujer. Ella vivía en Córdoba con su pareja, Sid Ahmed Bouziane. El joven argelino fue detenido «sin haber cometido ningún delito y le metieron en el CIE de Málaga», explican desde la comisión de Comunicación. Al parecer, el hombre había huido de su país en una patera en 2008 ante los acosos de un grupo violento para reclutarle. El ingreso en el CIE suponía su expulsión y, posiblemente, la muerte en su país.

El 15 – M decidió acampar frente al CIE de Málaga para manifestar su repulsa. Después de un intento de desalojo, una denuncia contra la intervención policial por parte de la Plataforma Ciudadana y de cuatro activistas detenidos, a los once días de protestas la Subdelegación del Gobierno comunicaba la suspensión de la expulsión y ordenaba ponerle en libertad para que pueda celebrar su matrimonio civil con su novia Candela, con la que se casó días antes en el CIE por el rito musulmán. «Ha sido uno de los logros más importantes del 15 – M en Málaga, y uno de los principales que hemos conseguido la mayoría en nuestras vidas; el reencuentro fue muy emocionante», aseguran desde el colectivo.

El 15 – M también se han solidarizado con las personas que tienen problemas para asumir el pago de sus hipotecas, que en tiempos de crisis van en aumento. El papel del 15 – M fue más activo durante los primeros meses, hasta que se constituyó la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, hermanada con este colectivo. Entre ambos movimientos, han intervenido en una docena de desahucios en la provincia, y han negociado la paralización de tres de ellos.

Las estrategias también han cambiado. Si antes trataban de impedir la expulsión de los habitantes de la casa con sentadas, ahora luchan por lograr la dación en pago y retrasos en la ejecución del desahucio. «Hemos tratado de buscar alternativas más efectivas sin ir al enfrentamiento», aseguran.

Las comisiones también están presentando iniciativas que han empezado a calar en el movimiento. Un ejemplo es el de la red autogestionada de consumo, que apuesta por adquirir productos directamente de los productores locales; o la red de apoyo mutuo, una especie de banco del tiempo en el que también se pone a disposición del colectivo productos tangibles, como un taladro, un traje o incluso unos altavoces.

Al margen de estas ideas, queda ahora por ver el seguimiento de los ciudadanos a la manifestación convocada para hoy. Llega en un momento muy distinto al que se vivió el año pasado. La crisis económica continúa, pero recortes en los servicios públicos han levantado a la población en una sucesión de manifestaciones convocadas por los sindicatos. Lo que es seguro es que la calle volverá a hablar esta tarde.

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