Momentos difíciles

La Vanguardia, Miquel Roca Junyent, 24-04-2012

De la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas pueden sacarse varias conclusiones. La primera –muy importante– ha sido la alta participación: en Francia la crisis no se traduce en desinterés o pasotismo, sino que invita a todos los ciudadanos a comprometerse con el futuro de su país mediante la expresión democrática de su voto. Los franceses creen en Francia.

En segundo lugar, el pluralismo es consustancial a la realidad democrática de Francia. Muchos candidatos, muchos de ellos sin opciones reales en la carrera presidencial, han participado y recibido la confianza de la gente que ideológicamente coincide con sus planteamientos. Francia es plural y lo quiere seguir siendo. Ya vendrá, en la segunda vuelta, el momento del voto útil, pero de entrada, la expresión libre de la afinidad ideológica da sentido a la democracia de las ideas.

En tercer lugar, el gran resultado de Marine Le Pen nos ha de hacer reflexionar mucho. La crisis europea tiene o puede tener una deriva populista de confrontación global con el sistema que en Francia ha recogido el Frente Nacional pero que en otros países podrían refugiarse en opciones de signo contrario. Ultraderecha o ultraizquierda, ¡no hay nada que se parezca tanto!

Finalmente, Nicolas Sarkozy no ha ganado y lo tiene difícil. Qué parte de esta situación ha de atribuirse a su estilo personal o a su acción de gobierno, aún está por verse; pero, por una u otra razón, o por las dos a la vez, los franceses le han dado un voto de castigo. Y detrás de todo esto, como el que no quiere la cosa, la Unión Europea espera inquieta el resultado final; Europa será diferente según quien gane.

No sabemos aún qué consecuencias tendría para Europa la victoria de François Hollande o la reelección de Sarkozy arrastrando el lastre del voto lepenista. Pero Francia tendrá una posición diferente que condicionará el futuro de Europa. Y, esto, para todos nosotros tiene una importancia decisiva. Una vez más –y no siempre afortunadamente– Europa dependerá de Francia.

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