Lepenismo 2.0
La Vanguardia, , 24-04-2012La primera vuelta de las presidenciales francesas ha destacado al socialista Hollande (28,6%) por delante de Sarkozy (27,1%), pero el lepenismo 2.0 puede decidir quién presidirá Francia en un contexto de alta volatilidad política y de la política. Sarkozy, que de ser el copiloto de Merkel en la disciplinación de la Europa posbienestar ha pasado a parecerse al increíble hombre menguante, sería el segundo gran líder de la derecha europea descabalgado del poder –tras el impresentable Berlusconi– por la impaciencia de los mercados. Queda claro –alerta, Rajoy– que los mercados no tienen ideología. Y ahora, menos que nunca. Por mucho que la socialdemocracia crepuscular se emocione con Hollande (no sé por qué me parece un clásico socialista de derechas), el candidato socialista llegará al Elíseo sobre el mismo suelo movedizo que pisa Rajoy en la Moncloa; sólo Merkel parece resguardada de los seísmos bursátiles en la cabina de mando del germanizado BCE. La partida francesa todavía está abierta. La llave la tiene la ultraderecha xenófoba liderada por la hija de Le Pen, Marine, tercera fuerza con un 17,9% de los votos. Son 7,9 puntos más que los de su padre en el 2007 –a raíz de la fuga de votos a Sarkozy– y 3,2 más que en el 2002, cuando se coló en la segunda vuelta tras superar al socialista Jospin. Sarkozy intentará ahora que el voto cabreado de derechas y el netamente xenófobo antisistema vuelva a casa para que Hollande descarrile. Pero resulta que Marine quiere que gane Hollande para hundir a Sarkozy y abanderar así toda la derecha. Por de pronto, se ha cobrado la dulce derrota de Sarko. Es un inquietante panorama favorecido por la crisis del bienestar, por el populismo xenófobo cultivado por el mismo Sarkozy y por el buenismo rousseauniano de mucha izquierda; pero, sobre todo, por lo que V. Stolcke llama “la nueva retórica de la exclusión en Europa”. Un racismo light que no incide tanto en el desfasado discurso racial o biologista sino en un culturalismo tramposo según el cual cada cultura tiene que desarrollarse en su territorio “natural”. Y una manera respetuosa de decirle a un inmigrante que se marche de Francia o que no salga del país de origen… ¡por el bien de su cultura! Un racismo honorable que permite votar Le Pen, Sarkozy, Hollande…
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