El FN busca construir una “nueva derecha” a costa de Sarkozy

La Vanguardia, , 24-04-2012

Nada está asegurado, sin embargo. El sistema electoral mayoritario –que penaliza a los pequeños partidos– puede cerrarle todas o casi todas las puertas, como le ha sucedido hasta ahora (salvo el corto periodo en que François Mitterrand instauró el sistema proporcional y permitió en 1986 al FN obtener 35 escaños en el palacio Bourbon). Tal como está el sistema, al Frente Nacional podría pasarle lo mismo que al líder centrista François Bayrou, que después de haber obtenido en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2007 el 18,6% de los votos, pinchó en las legislativas y tuvo que conformarse con sólo tres diputados entre 577. Una gota de agua en el océano.

La esperanza –y la estrategia– de Marine Le Pen pasa por una derrota de Nicolas Sarkozy en la segunda vuelta de las presidenciales, el próximo 6 de mayo, lo que a su juicio podría llevar a la Unión por un Movimiento Popular (UMP) a la descomposición, si no a la explosión, a causa de las guerras internas. Éste es el escenario querido y buscado por Marine Le Pen, que sueña con construir una “nueva derecha” articulada alrededor del FN y se imagina –ella misma lo dijo y con estas mismas palabras la noche del domingo– como la “única oposición” a una izquierda, necesariamente gobernante, a la que descalificó por “liberal y laxista”. A la líder del FN le interesa la victoria de Hollande, aunque no pueda confesarlo abiertamente.

Le Pen se ha reservado la última palabra para la tradicional concentración ultraderechista del 1 de Mayo en París (en homenaje a Juana de Arco), momento en que desvelará sus intenciones de cara a la segunda vuelta. Tras haber desacreditado duramente a Sarkozy y Hollande por igual durante la campaña, y a la vista de la división de sus votantes, Marine Le Pen no puede –aunque quisiera– pedir el voto para uno de los dos contendientes.

Toda la incógnita, si merece tal nombre, es si dejará libertad de voto a sus seguidores, llamará a la abstención –como hizo el FN hace cinco años– o sugerirá el voto en blanco, como proponía ayer su padre. “El único problema –dijo riendo– es que por el momento el voto en blanco se contabiliza como nulo, cuando los nulos son los que salen elegidos”.

lavanguardia.com/internacional

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