La crisis fuerza a 18.000 latinoamericanos a abandonar la Comunitat en el último año

Las Provincias, BEATRIZ LLEDÓ | | VALENCIA, 20-04-2012

Martín recuerda con añoranza cuando a principios de cada mes podía enviar 500 euros a Bolivia para su mujer y sus tres hijos. Las jornadas maratonianas al sol en la obra le permitían salir adelante en la Comunitat y mantener a su familia, a miles de kilómetros. Pero de eso hace ya mucho. Este boliviano de 46 años lleva dos años sin trabajo. No tiene papeles así que no ha cobrado paro ni subsidio. Ahora, tras seis años sin ver a los suyos y sin un sólo euro en el bolsillo, aguarda a recaudar el dinero suficiente, a través de donativos, para pagarse el billete de vuelta a su país natal. Espera poder hacerlo en septiembre, aunque en su mirada hay más frustración que alegría.

La crisis arrasa con todo a su paso. Y los inmigrantes son uno de los colectivos que más sufren su virulencia. En el último año más de 18.000 latinoamericanos se han visto forzados a abandonar la Comunitat Valenciana, tal y como se desprende de los últimos datos del avance del Padrón, publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El número de personas procedentes de países como Uruguay, Argentina, Perú, Brasil y Chile que residían en la Comunitat ha caído notablemente. Los ecuatorianos son quienes han experimentado una caída más acusada, con 6.702 menos en un año. A fecha de 1 de enero de 2012, su presencia ha disminuido más de un 15%. «Las personas que se deciden a retornar a su país llevan bastante tiempo sin encontrar trabajo y tienen problemas reales para sobrevivir», resalta Edgar Constante, de la asociación de ecuatorianos y latinoamericanos Juan Montalvo en la Comunitat.

La mayoría se marchan con las viviendas embargadas por el banco y con hipotecas impagadas. «Hay una gran inquietud porque muchos no saben qué va a pasar con esas deudas, si se les va a cobrar en Ecuador o no», explica Constante. Este mismo mes, el Consulado de Ecuador ha informado que el país prohibirá a los bancos locales que compren cartera hipotecaria de España para evitar que puedan cobrar las deudas de los inmigrantes sobre sus bienes en su tierra natal.

La mayoría de los ecuatorianos (5.100) que han regresado a su país en el último año están en edad de trabajar. El resto, son menores de edad. «Al principio de la crisis, las familias mandaban sólo a sus hijos de vuelta y trataban de aguantar aquí como fuera. Ahora, al ver que la situación empeora, están volviendo todos», lamenta.

Eso sí, Constante cree que dentro de unos años se reestablecerá el flujo migratorio. «Cuando España se recupere económicamente, la gente buscará de nuevo una salida», asegura.

Tras los ecuatorianos, son los inmigrantes colombianos quienes más abandonaron Valencia, Alicante y Castellón en 2011. Los datos del INE reflejan que 5.018 colombianos volvieron a casa en los últimos 12 meses, lo que supone una disminución de casi el 13% de los instalados en la Comunitat.

Otros 2.000 bolivianos también se vieron obligados a hacer las maletas con las manos vacías. «De toda la población inmigrante, este es el colectivo más vulnerable porque entre el 35 y el 40% están en situación irregular. Esto hace que les resulte más complicado encontrar empleo y que estén totalmente desamparados como trabajadores y como personas», explica Javier Ergueta, presidente de la asociación de bolivianos en Valencia (Asboles).

A la espera de poder volver a casa y reencontrarse con su familia, Martín vive acogido en el humilde piso de unos compatriotas. En la actualidad, esta fórmula de vivienda compartida es la única opción para muchos. Martín llegó a dormir entre cartones. En la calle. Hoy llena su estómago gracias a los alimentos que le proporcionan en la asociación Asboles. A la espera de poder volver, realiza un curso para tener más fácil la inserción laboral en Bolivia y recibe ayuda psicológica. Tras su éxodo fallido que ha durado seis años, sus ánimos están por los suelos.

«El perfil de los que están volviendo son familias enteras, que se han visto en una situación precaria, sin ningún tipo de ingreso y a los que no les queda otro remedio más que regresar a su país, porque aquí no ven ningún futuro», detalla Ergueta.

El grueso de los 2.000 bolivianos que abandonaron la Comunitat el año pasado retornaron a su país. Aunque no todos. También hay una huida a otros países europeos, como Francia, Holanda, Alemania y Bélgica, en busca de empleo, así como a Estados Unidos.

Remesas a la inversa

Ante las complicadas circunstancias que afrontan miles de inmigrantes latinoamericanos, las asociaciones han detectado una nueva tendencia, bautizada como remesas a la inversa. Se trata de envíos de dinero de los familiares desde el país de origen para sustentar a los que en su día cruzaron el Atlántico en busca de una vida mejor.

En torno a 400 inmigrantes bolivianos residentes en la Comunitat sobreviven gracias a esta ayuda económica. Han pasado de enviar dinero desde Valencia a Bolivia, a tener que recibirlo para poder comer. Un giro de 180 grados que nunca esperaron. «Entre el 1,5 y el 2% de los bolivianos se han visto forzados a ello para salir adelante», admite Ergueta.

El resto de latinoamericanos tampoco son ajenos a este fenómeno. Cada vez más inmigrantes residentes en la Comunitat están recibiendo fondos desde su país de origen para hacer frente a sus deudas en España.

Muchas de estas ayudas económicas son para costearse el billete que pondrá fin a su intento de labrarse un futuro. Y es que quienes toman la difícil situación de regresar a casa se encuentran con el obstáculo de que ni siquiera pueden pagar el viaje. Un pasaje cuesta entre 600 y 1.000 euros de media, dependiendo de la edad y la época del año. En la asociación Asboles llevan a cabo actividades para recaudar el dinero que les permita comprar los billetes. Martín espera, junto a otro boliviano y dos familias completas, que la solidaridad les devuelva a casa.

La presencia de inmigrantes procedentes de la mayoría de países del continente africano también cayó en 2011. Es el caso de Mauritania, Gambia, Guinea o Malí.

La tendencia al alza la protagonizan, sobre todo, los ciudadanos de la Unión Europea y de Asia. También de Oceanía. En el último año, se han instalado más alemanes, belgas, franceses e italianos en la Comunitat. También ha aumentado la cantidad de ciudadanos del Reino Unido, con un millar más.

Aunque por primera vez los extranjeros procedentes de este país dejan de ser la nacionalidad más representativa en la Comunitat. Según se desprende de los datos del INE, Rumanía ya los ha superado. Desde su entrada en la Unión Europea en 2007, el flujo migratorio hacia la Comunitat ha ido en aumento. Sólo en el último año, 4.100 rumanos se han instalado en la región valenciana. A día de hoy representan el colectivo extranjero más numeroso con 148.227 personas, frente a los 145.565 vecinos de Reino Unido.

Durante 2011 se asentaron en tierras valencianas casi un millar más de chinos (con un total de 19.344) y casi 2.000 pakistaníes más (10.803 en total). La presencia de rusos también ha experimentado un notable aumento, con casi 1.700 ciudadanos más en un año.

En términos globales, el número de inscritos en el padrón de la Comunitat bajó un 0,2%, lo que se traduce en 1.616 personas menos, hasta quedarse en 879.166. De ellos más de 500.000 pertenecen a países de la Unión Europea. La tendencia es similar en el resto de España, con un descenso del 0,7%.

A 1 de enero de 2012, el número total de residentes en las provincias de Valencia, Alicante y Castellón sumaban 5.123.511 personas, lo que supone un aumento de 6.321 ciudadanos con respecto a un año antes. Esto es un 0,1% más. La Comunitat cuenta con más mujeres que hombres. El principal grupo de edad corresponde a personas de entre 16 y 44 años.

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