Breivik y el mal
La Vanguardia, , 20-04-2012BE. SOLÉ, ien trajeado, rubio, blanco y pulcro, Anders Breivik aparece ante el tribunal de Oslo que le juzga por la matanza de 77 personas y se declara inocente. No muestra el menor remordimiento, seguramente volvería a actuar igual si tuviera ocasión de hacerlo. ¿Dónde reside la capacidad de hacer daño, de dónde viene el mal?
Teólogos, filósofos y sociólogos no han cesado de interrogarse sobre esto. Entre ellos, Paul Ricoeur, filósofo y antropólogo fallecido en el 2005, tiene un libro titulado precisamente El mal en el cual intenta averiguar una vez más por qué existe la maldad. No lo consigue, al igual que sus antecesores, a los cuales se suman ahora los biólogos. ¿La propensión a hacer daño subyace en un lugar del cerebro? En este caso, lo innato se superpondría a cualquier factor social, y no sería la ideología lo que impeliera al francés Merah a asesinar judíos, ni al noruego Breivik a matar multiculturalistas. De ser así, ¿dónde queda la culpa, qué decir del libre albedrío si la agresividad está programada? Pero ni siquiera los avances en neurociencia aportan una explicación irrefutable sobre el mal.
Kant acotó el problema diciendo que “el mal es aquello que no debe ser y que la acción ha de combatir”. Si Merah al parecer era propenso a la violencia, de modo que intentó ingresar en el ejército francés y en la Legión extranjera, que no hacer de voluntario en un hospital o un comedor público, más allá de tales tendencias particulares habría que acabar con la violencia global. ¿Acaso hay algo más violento que la guerra, alguna matanza es comparable a la perpetrada por los conflictos armados? Kant llega a la conclusión de que “no existe para nosotros razón comprensible para saber de dónde nos ha llegado el primer mal moral”. Sólo nos queda, pues, combatirlo.
Y Ricoeur, más actual, sostiene que “toda acción que disminuya la cantidad de violencia ejercida por unos hombres contra otros disminuirá el nivel de sufrimiento del mundo”. Porque todo mal ejercido por uno es sufrimiento para el otro. Y si bien el mayor mal reside en las guerras que continúan existiendo, hay grandes males en forma de desnutrición, enfermedades desatendidas, analfabetismo, carencia de una vivienda. Breivik está siendo juzgado, pero otros responsables del mal en forma de enfrentamientos bélicos y de injusticias sociales permanecen inmunes.
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