Breivik quería degollar a la ex primera ministra y colgarlo en la red

El asesino calculó que muchos jóvenes morirían intentando huir a nado

La Vanguardia, , 20-04-2012

Por si la matanza del pasado 22 de julio en Noruega no hubiera sido lo suficientemente salvaje, ayer quedó claro que podría haberlo sido mucho más. Esto es lo que se desprende de la propia declaración del autor confeso de la masacre, Anders Behring Breivik, durante el interrogatorio al que volvió a someterle ayer la Fiscalía en el cuarto día del juicio.
La pasmosa calma y frialdad con que reveló con todo lujo de detalles cuáles habían sido sus verdaderos planes fue especialmente difícil de digerir para los supervivientes y familiares de las víctimas.

Su intención era “matar a todos” los que se encontraban en la isla de Utøya, que en el momento del ataque albergaba a más de medio millar de jóvenes pertenecientes a la rama juvenil del Partido Laborista, la formación que gobierna Noruega. Durante su macabra cacería segó la vida de 69 personas, hiriendo gravemente a otras 33. “El objetivo era usar el rifle como detonador y el agua como arma de destrucción masiva” pues, según sus cálculos, muchos de los jóvenes morirían al tirarse al agua intentando huir. “Es difícil nadar cuando se tiene miedo a morir”, precisó sin inmutarse.

Escalofriante también fue su descripción del modo en que había pensado asesinar a la ex primera ministra laborista Gro Harlem Brundtland, de 72 años, que ese mismo día había visitado Utøya y que afortunadamente abandonó el lugar poco antes de que llegara el terrorista. Breivik explicó que quería degollarla con un cuchillo mientras leía un texto y grababa la escena para colgar luego el vídeo en internet.

El terrorista señaló que esta es una de las inspiraciones que ha sacado de Al Qaeda, aunque matizó que esta práctica también ha sido utilizada en Europa en el pasado. Tampoco tuvo ningún reparo en afirmar que con la muerte de Brundtland y otras figuras destacadas del laborismo le habría gustado “instaurar el degollamiento como tradición entre los militantes nacionalistas”.

Aunque el grado de perversidad y sofisticada planificación tampoco termina aquí. Antes de venirle a la cabeza Utøya, Breivik había pensado en cometer un triple ataque bomba en Oslo, con el Palacio Real, la sede del Partido Laborista o el Parlamento como posibles objetivos, aparte del centro gubernamental contra el que trar en el Blitzhus, un centro okupa de Oslo, y “ejecutar a tantos okupas como fuera posible”, y seguir hasta el periódico Dagsavisen, donde tenía previsto hacer lo mismo con los periodistas.

Breivik no sólo no mostró ni un solo atisbo de emoción o arrepentimiento durante su exposición sino que recordó haber dormido a pierna suelta la noche antes de los ataques. En cuanto a su preparación física, dijo haberse entrenado a través del juego Call of Duty, Modern Warfare, del que afirmó que “es utilizado por ejércitos de todo el mundo”. También remarcable es el año entero que se pasó jugando 16 horas al día al juego de rol World of Warcraft, aunque negó que fuera violento y aseguró que lo hizo para concederse un año sabático antes de emplearse a fondo en la preparación de los ataques.

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