Polémica por el reparto callejero de ejemplares del Corán en Alemania

La Vanguardia, La Vanguardia RAFAEL POCH Berlín. Corresponsal, 20-04-2012

La iniciativa de repartir 25 millones de ejemplares del Corán en alemán en las calles de las ciudades de Alemania, Suiza y Austria, iniciada hace unos meses por un grupo salafista llamado la Verdadera Religión, ha llegado a la última sesión de la Conferencia Islámica organizada por el Ministerio del Interior alemán para promover la integración de la comunidad musulmana, que cuenta con cuatro millones de adeptos, entre ellos dos millones de nacionalidad alemana.

En el conjunto del país hay unos 2.500 salafistas, seguidores literales del Corán a la saudí, bien controlados por la policía, que dice que aunque no todos los salafistas son violentos, todos los violentos son salafistas. Sin embargo, distribuir un libro religioso es completamente legal en Alemania, donde ya se han distribuido unos 250.000 ejemplares, aunque la polémica ha llevado al impresor de los libros a interrumpir la edición.

“La libertad de religión es un bien, pero esto no tiene nada que ver”, ha dicho el ministro del Interior, Hans-peter Friedrich. “Los salafistas no quieren promover una religión, sino una ideología”, asegura el ministro.

Friedrich ya puntualizó en marzo que “históricamente” el islam no pertenece a Alemania, y su colega el jefe del partido de Merkel Volker Kauder, autor del infortunado Europa vuelve a hablar alemán, le apoyó ayer diciendo que la religión del Corán “no pertenece a nuestra tradición e identidad, y por tanto no pertenece a Alemania, aunque sí los musulmanes”.

Desde que el expresidente alemán Christian Wulff dijo en un discurso que “el islam también pertenece a Alemania”, el tema atraganta a muchos ciudadanos. La afirmación de Wulff se hizo después de que el libro xenófobo de un economista y político alemán, Thilo Sarrazin, vendiera más de un millón de ejemplares y siguiendo a la afirmación de la canciller Angela Merkel de que el multiculturalismo había “fracasado”, sin explicar muy bien cuál era su alternativa.

Friedrich ha apelado a la Conferencia Islámica a una colaboración entre los musulmanes y las fuerzas de seguridad, algo que según la especialista Armina Omerika suena a querer convertir en soplones de la policía a los interesados. “La Conferencia Islámica no debe convertirse en conferencia de seguridad”, dice esta especialista que ha abandonado el foro en protesta por el estilo de Friedrich. “Es inconsistente –dice– que se critique, con razón, a los salafistas por un lado, mientras que por el otro se tiene a Arabia Saudí, gran violador de derechos humanos que extiende el salafismo por todo el mundo, como aliado estratégico al que se venden tanques”.

La Conferencia Islámica fue creada en el 2006 por el entonces ministro del Interior y actual responsable de Finanzas, Wolfgang Schäuble, para “mejorar la integración política y religiosa de los musulmanes en Alemania”.

Desde el 2009, la Conferencia Islámica es una cita anual en la que participan 15 funcionarios del Estado, ministros, políticos regionales y alcaldes y 15 representantes de asociaciones musulmanas. Su primer acto fue una declaración conjunta de las asociaciones islámicas alemanas contra el extremismo y el fanatismo.

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