Chabolismo en Gipuzkoa (I) > Pasado y presente de los 'rromaníes'

Salud y educación, expuestas a graves riesgos

Las elevadas tasas de analfabetismo y su estado sanitario, principales carencias

Diario de noticias de Gipuzkoa, j. napal, 19-04-2012

LOS menores escolarizados en Gipuzkoa y que residen en chabolas “sufren un desgaste importante a nivel físico, mental y emocional”. Tienen que vivir en un lugar donde no cuentan con unas condiciones de vida dignas, lo que “dificulta que cumplan con el nivel de exigencias de los colegios”, según ha detectado el informe – diagnóstico sobre la población gitana rumana asentada en el territorio.

Los menores acuden a clase en condiciones higiénicas poco adecuadas, y “suelen llegar a sufrir discriminación por parte del resto de compañeros”. En ocasiones, el constante trasiego de sus familias dispara el absentismo escolar, incorporándose al curso cuando ya ha comenzado. Por todo ello, estos menores suelen presentar cuadros de ansiedad, agresividad y conductas disruptivas, llegando a percibir la escuela como “un medio hostil y lleno de normas y retos a cumplir”. Actualmente, el 99% de los menores rumanos gitanos que se encuentran residiendo en viviendas normalizadas están escolarizados, porcentaje que cae al 80% en el caso de quienes viven en chabolas. El 20% de los no escolarizados tiene entre diez y quince años.

Respecto a los adultos, el analfabetismo aumenta a partir de los 25 años, y sobre todo entre las mujeres. Sorprende, no obstante, que sean ellas quienes conocen mejor el idioma castellano.

Falta de higiene

Vulnerabilidad

En el capítulo sanitario, no presentan graves problemas de salud pero el mayor peligro se centra en “la vulnerabilidad que conlleva su estilo de vida”. El riesgo de tuberculosis y enfermedades relacionadas con la falta de higiene es “muy alto”. La estructura convivencial chabolista, según recoge el estudio realizado, “constituye un grave riesgo y peligro y, de hecho, se ha dado algún foco de tuberculosis”.

Los problemas más habituales suelen ser diabetes, hernias, infecciones y enfermedades reumáticas. La desatención sanitaria es la tónica dominante. “Solo se interviene en casos de embarazo, después del parto o con los menores”, revela Ileana Balaci, consciente de la cantidad de eventualidades diarias que se quedan por atender.

El problema, una vez más, es la situación irregular en la que se encuentran. Al vivir en chabolas no se les empadrona, y sin ese requisito no pueden acceder a Osakide – tza, salvo que medie una urgencia.

A todos estos problemas hay que unir su resistencia a acceder al sistema sanitario. En general, según el diagnóstico elaborado, “existe el pensamiento de que acudir al médico les va a quitar tiempo de trabajo, por lo que perderán sus ingresos económicos”. Por otro lado, un posible ingreso hospitalario “actúa como un elemento paralizador”, ya que el afectado tendría que dejar su chabola, exponiéndose así al riesgo de que la ocupe otra persona.

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