Cae la tribu de «El Bocalata»

La Razón, Laura L. Álvarez, 19-04-2012

La Policía detiene a 19 personas del clan gitano de los Fernández – Fernández,  uno de los más activos de la Cañada. El matrimonio septuagenario, armado, controlaba el negocio «bunkerizado» de droga desde la parcela de enfrente
MADRID – Cuando los agentes irrumpieron en la parcela donde «trabajaba», era un día gris, lluvioso y frío pero allí estaba ella, tirada a la intemperie entre un par de colchones viejos y empapados. A pesar del escándalo y la tensión que se vive en una operación de este tipo (pueden ver y escuchar las imágenes en la web), ella apenas podía levantarse, no se enteraba de nada. Era una de las «machacas» de los Fernández – Fernández, una familia gitana que explotaba –como todos los clanes de la droga que operan aquí– a toxicómanos para que den «el agua», es decir, realicen labores de vigilancia y avisen de cualquier extraño que se aproxime a su narco – negocio a cambio de las micras diarias (pequeñas dosis de cocaína o heroína) que necesiten. Fue una de las 19 personas detenidas pero, al igual que otros diez, ya está en libertad. De los arrestados (doce de ellos con doble apellido Fernández y con edades comprendidas entre los 19 a los 37 años, además del matrimonio septuagenario que dirigía el clan), nueve aún continúan en preventiva imputados por un delito contra la salud pública. Los Fernández – Fernández era uno de los clanes más importantes en la Cañada por volumen de negocio tras el golpe policial a Los Gordos y a Los Mellis. Son viejos conocidos de la Policía y la Guardia Civil porque ya llevan en la región muchos años. El patriarca, José Manuel Fernández Vázquez, de 73 años, alias «El Bocalata», llegó de Plasencia (Cáceres) hace muchos años. Se casó con Santa Fernández, madrileña de 71, y se instalaron en Las Barranquillas. Allí comenzaron a labrarse un nombre en el complicado mundo del tráfico de droga en la capital por el buen material que distribuían y por la discrección y eficacia de los camellos a los que vendían al por menor, según fuentes policiales.

Violentos
Como todo negocio familiar, su prole también se dedicaba a esto. De hecho, algunos de ellos ya han pisado la cárcel tras haber sido pillados en pases de droga con colombianos, según las mismas fuentes. Tras el desmantelamiento del que fuera el poblado marginal de la droga más conocido de España, la familia se hizo con varias parcelas en el sector 6 de la Cañada Real, en Villa de Vallecas, donde se instalaron de forma definitiva hasta el pasado jueves, cuando la Policía Nacional les desmontó el «chiringuito». Según explicó ayer el comisario jefe de Villa de Vallecas, Porfirio Jiménez, hace unas dos semanas el clan había tenido alguna disputa «a tiros» con otro clan rival. Y es que, entre los efectos incautados en las parcelas registradas, destaca una pistola ametralladora que el patriarca tenía en su casa. «El Bocalata» controlaba el negocio desde la parcela 76, en la que había dos viviendas y donde los agentes encontraron la mayor parte de la droga incautada: unos 250 gramos de cocaína escondidos  tras un ladrillo. Enfrente, en la parcela 37, era donde se vendía, pero sólo pudieron incautarse de unos 25 gramos porque los delincuentes la habían arrojado por el inodoro. De hecho, los agentes localizaron restos en las tuberías del subsuelo, que pudieron comprobar con la prueba del narcotest.

En esta finca había cinco chamizos –donde vivía el resto de la familia y los «machacas»– con ventanillas para comprar el estupefaciente y fumaderos para que los toxicómanos consumieran allí la dosis adquirida. El comisario indicó ayer la intención por parte de los Fernández de comprar otras parcelas en la misma calle para ampliar sus puntos de venta. Algo que tendrán que hacer con más celeridad de lo que tenían pensado si los miembros que ya están en la calle quieren seguir con el negocio, ya que una excavadora municipal tiró abajo las otras.

En total, los agentes (Policía Judicial de Villa de Vallecas, GOIT, UIP y Guías Caninos) intervinieron cerca de 300 gramos de estupefaciente, nueve armas de fuego, unos 60.000 euros en efectivo, cinco vehículos de alta gama, joyas,  monedas de oro y plata así como   numerosos utensilios para la manipulación y distribución de droga. La delegada de Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, recordó ayer que, desde 2011 se han desarrollado 25 operaciones en la zona, con un resultado de 129 personas detenidas.
 
«Arquitectos» rumanos
Los blindajes con los que contaban las puertas y ventanas de las viviendas no están instaladas de cualquier forma. Según fuentes policiales, son trabajadores de origen rumano –algunos procedentes del vecino poblado marginal de El Gallinero– quienes realizan las labores de instalación de rejas y planchas de acero en los accesos para convertirlas en verdaderos «bunkers» y dificultar así la entrada de la Policía (para poder deshacerse de droga y dinero). En las viviendas reventadas hoy hace una semana, los agentes tuvieron que emplear la fuerza para conseguir abrir tanto los portones de entrada a las parcelas  como las puertas   interiores. Todos los accesos estaban blindados y reforzados para evitar cualquier tipo de   acción policial. En uno de ellos, incluso fue necesario derribar la pared con un ayuda de un ariete ante la imposibilidad de franquear la puerta. 

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