“Breivik se cree un enviado”
La Vanguardia, , 18-04-2012En Apocalipsis Oslo, su segundo libro, Simon Malkenes ha identificado paralelismos entre Mein Kampf y el “manifiesto” que Anders Breivik colgó en internet, 1.500 páginas donde el asesino expone su visión del mundo y se justifica.
¿En qué se parecen? Breivik ve el mundo como una lucha entre el bien y el mal. Y el mal tiene dos formas. El mal en mayúsculas, el enemigo supremo, es el islam, que amenaza la civilización occidental. Pero hay otro mal, interno: aquellos que han permitido que el enemigo se infiltre. El establishment político, los intelectuales, etcétera, forman parte de la conspiración. Es la misma retórica de la puñalada por la espalda que había en Alemania tras la Primera Guerra Mundial. El comunismo era el mal externo; el judío, el traidor.
Dice usted que la retórica de Breivik tiene tintes religiosos. Se considera un salvador, un enviado. No sólo es capaz de ver la verdad, oculta para el resto, también es el encargado de revelarla y quién empieza la guerra contra el mal, que salvará al mundo.
¿Es Breivik sólo un iluminado? ¿No entronca su ideología con la extrema derecha? No soy psiquiatra y no puedo valorar su cordura. Pero el Partido del Progreso (FRP) noruego –en cuyas juventudes militó– sabe que una parte importante de su electorado comparte la visión apocalíptica de Breivik. En el 2010, el líder del FRP en Oslo publicó un artículo en el que presenta al islam como la amenaza externa y al establishment como el traidor en casa. Pero hay una diferencia, crucial: el FRP es un partido legítimo, que ha elegido luchar dentro del sistema democrático. Por eso Breivik se salió.
¿Ha cambiado el discurso de la extrema derecha noruega después del 22 de julio? Preguntado hoy sobre el artículo, el líder de Oslo ha dicho que ya no utilizaría las mismas palabras pero que el análisis sigue siendo válido. El votante apocalíptico no ha desaparecido y la derecha populista no quiere perderlo. Pero ya no puede dirigirse a él de manera directa. Se ve obligada a disfrazarlo y recurre al escándalo. Un ejemplo: sale el ex líder del FRP y dice que “la mayoría de terroristas son musulmanes”. Al día siguiente, la líder actual se distancia de las declaraciones. A través de esta ambivalencia calculada, el FRP es capaz de dirigirse al votante apocalíptico y quedar ante el público general como un partido que comparte el mismo ethos que el resto de fuerzas.
¿El juicio será un instrumento de propaganda para Breivik? En su manifiesto ya dice que sus acciones, sus ataques, son una operación de marketing para su ideología política. Confío en que la justicia sepa manejarlo y el juicio sirva para arrojar luz sobre los agujeros negros de Breivik y los de la sociedad noruega.
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