Breivik se inspiró en Al Qaeda

El asesino volvería a matar para destruir el multiculturalismo

La Vanguardia, , 18-04-2012

Anders Behring Breivik expuso ayer con espeluznante aplomo las bases de su pensamiento político. El autor de la mayor masacre cometida en Noruega desde la Segunda Guerra Mundial aprovechó la segunda jornada del juicio para explayarse sobre las razones que le llevaron a cometer los atentados. Mató a 77 personas, la mayoría menores de 20 años. Aunque eso poco le importa al asesino, que se jactó incluso de no haber matado a “niños”, pues ninguna de las víctimas tenía “menos de 14 años”.
“Lo haría otra vez”, aseguró. Su falta de compasión por todas las víctimas, pero especialmente por las que perdieron la vida en la isla de Utøya es impactante. En su comparecencia, de hecho, llegó a comparar el campamento de los jóvenes laboristas con las “juventudes hitlerianas”.
Breivik, de 33 años, se presentó a sí mismo como un héroe, un “militante revolucionario nacionalista” que se había visto obligado a optar por la violencia tras verse “marginado” del debate político dominante. Su misión no es otra que salvar a la sociedad “de la dictadura marxista y multiculturalista” que viene propagándose desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Desde su punto de vista, en Europa “nunca ha habido una verdadera democracia”, sino que, poco a poco, las fuerzas políticas de izquierda “se han ido infiltrando en la escuela, la universidad y otras instituciones”, desde donde han ido “indoctrinando” a la gente. Son ellas las culpables de que Noruega haya perdido sus “valores” y se esté transformando en una sociedad multicultural. En este sentido, consideró una “gran injusticia” que las autoridades “no hayan convocado un referéndum” para que los noruegos decidan sobre su futuro.
Al contrario, han permitido que “africanos y asiáticos” llegaran “masivamente” a Noruega, hasta el punto de que “dentro de cinco o diez años, las personas de etnia noruega seremos minoría en Oslo, nuestra ciudad principal”. “Queremos una nación cristiana”, afirmó, aunque admitió no haber sido nunca “demasiado religioso”. “Soy miembro de la Iglesia nacional noruega, pero me atrae más la Iglesia católica”, sostuvo.
Según su apocalíptica visión, el multiculturalismo acabará derivando en una guerra civil, no de modo inmediato pero sí en las próximas décadas, y justificó los ataques del pasado 22 de julio como un acto de “prevención” para evitar que esto suceda. Los comparó, de hecho, con el lanzamiento de la bomba atómica al final de la Segunda Guerra Mundial. En su opinión, la decisión de los americanos fue “bárbara” pero no “malvada”, ya que “con la muerte de 300.000 personas evitaron la muerte de millones de personas” que habrían fallecido si la guerra hubiera continuado.
Durante su exposición, que duró más de una hora pese a las quejas de la juez, leyó un documento de trece páginas redactado por él mismo. Luego fue interrogado por los fiscales, que, entre otras cosas, intentaron dilucidar su relación con los demás extremistas de los que habla en su manifiesto. El terrorista admitió haber mantenido al menos dos reuniones importantes con ellos, una de las cuales tuvo lugar en Londres en el 2001. Entre otros detalles, explicó que las personas que habían participado en esa reunión se mostraron a favor de utilizar la violencia porque consideraban que este era el único modo de lograr que sus opiniones fueran escuchadas. Sin embargo, negó que esos individuos hubieran participado directamente en los atentados del pasado 22 de julio. “Sus ideas me han influido y controlado indirectamente (…) pero soy yo mismo quien me he dado este mandato”, aseguró.
Breivik también hizo extensa alusión al islamismo y señaló que fue el 11-S lo que le empujó definitivamente a actuar. “Ríos de sangre han corrido por las calles de Bélgica, Toulouse, Madrid y Londres y más ríos de sangre serán nuestra respuesta para intentar salvar a nuestros países” de la invasión musulmana. Pero a pesar de considerarles su enemigo, afirmó que precisamente el modus operandi de Al Qaeda ha sido uno de las principales fuentes de inspiración de sus ataques.
En el primer día del juicio pudieron aflorar dudas sobre su salud mental, sobre todo tras verle llorar desconsolado durante la proyección del vídeo propagandístico que él mismo había colgado en internet poco antes de los ataques. Ayer, sin embargo, la impresión fue diametralmente distinta. Su largo y detallado testimonio puso de manifiesto la alarmante coincidencia que existe entre sus motivaciones y las ideas que defienden determinados ambientes de la sociedad, incluidas varias formaciones políticas. Su declaración constituye, por lo tanto, un importante toque de atención sobre la amenaza real que supone el extremismo.

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