«Nos queda mucho que aprender de Al Qaeda»

El asesino de Utoya niega que sus víctimas fueran inocentes y las compara con las Juventudes Hitlerianas ante el juez

El Mundo, PEDRO POZA MAUPAIN COPENHAGUE ESPECIAL PARA EL MUNDO, 18-04-2012

Hasta cinco veces trató la juez Wenche Elizabeth Arntzen de pararle, pidiéndole que abreviase, que tuviese consideración con los familiares de las víctimas. Anders Behring Breivik hizo caso omiso a sus advertencias, insistió en seguir y completó la lectura de su escrito de 13 folios.

Una declaración de hora y 12 minutos durante la cual denunció la falta de democracia en Europa; equiparó sus matanzas a los bombardeos estadounidenses de Japón; comparó a sus víctimas con las Juventudes Hitlerianas; advirtió contra la amenaza islamista; elogió los métodos de Al Qaeda – «nos queda mucho que aprender de ellos»- y la resistencia de Toro Sentado; y aseguró que «lo volvería a hacer». Por Noruega. Por sus «hermanos y hermanas nacionalistas».

El discurso abrió ayer la segunda sesión del juicio, que empezó con retraso por la inhabilitación del juez lego Thomas Indrebø, quien después de los atentados del 22 de julio escribió en Facebook que la pena de muerte era «lo único justo en este caso». Breivik sonrió.

Que se concediera al asesino confeso de 77 personas en Oslo y Utoya una plataforma de alcance mundial para justificar sus crímenes con una exposición ideológica tan extensa como feroz ha provocado enorme polémica en Noruega. Familiares de víctimas, expertos en psicología legal y abogados criticaron a Arntzen al considerar que le permitió apuntarse un triunfo propagandístico.

«Cada vez que le interrumpió, discutieron un poco y continuó», constató el psicólogo Pål Grondahl a la agencia NTB. «Ganó su lucha contra la juez y los abogados de las familias que protestaron. Quería explicarse y reforzar su moral antes de los interrogatorios de los próximos días».

Para Siv Hallgren, del grupo de abogados de los afectados por la masacre, Arntzen debió hacer callar a Breivik cuando comenzó a criticar a los jóvenes de Utoya: «Es importante que se le deje hablar, pero se excedió cuando mentó a los muertos. Nuestros clientes opinan que se le dejó ir demasiado lejos». Uno de sus colegas, Arne Seland, criticó la «falta de autoridad» de la juez: «Que intentase pararle cinco veces sin lograrlo fue desafortunado».

Breivik aseguró en su intervención que los muertos de la isla fueron objetivos legítimos: «No eran niños inocentes, sino activistas políticos. De los 65 miembros de la AUF (sección juvenil del Partido Laborista) que murieron, 44 ocupaban puestos directivos. La AUF es como las Juventudes Hitlerianas. Utoya es un camping de adoctrinamiento».

Breivik puso en guardia a Arntzen nada más iniciar su discurso: «Querida juez, ruego que se me permita explicar las causas del 22 de julio, y espero que no me interrumpa». Gran parte de su intervención se centró en la supuesta falta de democracia en Europa. «No me importa que se me encarcele. He nacido y vivido siempre en una cárcel llamada Noruega. Europa occidental no ha sido democrática desde la Segunda Guerra Mundial. Nuestra supuesta democracia es una dictadura marxista sin libertad de expresión para los adversarios del multiculturalismo». Y añadió: «Los líderes militares estadounidenses que mataron a tres millones de civiles japoneses en la guerra no lo hicieron por ser malvados, sino porque calcularon que una acción violenta salvaría millones de vidas». Para Breivik, «sus intenciones eran buenas, aunque sus métodos fuesen brutales. Los nacionalistas seguimos la misma lógica. Queremos detener el proyecto multicultural, impedir una guerra civil. No queremos perder nuestro grupo étnico, nuestra cristiandad, nuestra cultura. Un poco de barbarie es mejor que mucha barbarie. Morir como mártir por la supervivencia de su pueblo es el mayor honor para un hombre».

En la misma línea se expresó cuando fue interrogado por la fiscal, Inga Bejer Engh: «Se me presenta como un narcisista, pero para mí lo importante es mi causa, no yo. Salvar a mi pueblo, víctima de una deconstrucción sistemática».

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