Una masacre «en defensa propia»
Breivik reconoce en el juicio que asesinó a 77 personas, pero «no su culpabilidad» Llora al ver su vídeo propagandístico pero ni se inmuta al oír lo que hizo a sus víctimas
El Mundo, , 17-04-2012Cuando los dos agentes que le escoltaban le quitaron las esposas, Anders Behring Breivik, traje negro y corbata en tonos beige, se golpeó el pecho con el puño cerrado y saludó luego con el brazo en alto. Se le acercaron abogados, fiscales y psiquiatras y estrechó sus manos educadamente, sonriendo incluso un par de veces como quien saluda a los invitados a una boda. Después se sentó y se limpió los hombros de la chaqueta con la mano, como sacudiéndose la caspa.
Acto seguido, la juez Wenche Elizabeth Arntzen, que comparte nombre de pila con la madre del acusado, declaró abierto el juicio, que se inició con una detallada lectura por parte de la fiscal, Inga Ejer Bengh, de cómo Breivik mató a 77 personas el 22 de julio de 2011, ocho en un atentado con bomba en el centro de Oslo y 69 acribilladas a tiros en la isla de Utoya, escenario de la reunión anual de las juventudes laboristas.
En la transmisión del proceso, la televisión noruega tuvo cuidado de quitar el sonido cuando la fiscal narraba los detalles más macabros de la matanza. Fuera de la sala 250 del Juzgado Central de Oslo solo podían escucharse los nombres y fechas de nacimiento de las víctimas. Dentro, aparte de la voz de Ejer Bengh, sólo se oían los sollozos de los familiares de los asesinados.
El brazo alzado del comienzo indicó que Breivik no se arrepiente en absoluto de sus actos. En los pasajes de su manifiesto de 1.500 páginas en que explica cómo debe comportarse en un tribunal «una persona en su posición», asegura que es un «saludo militar templario» que representa «la fuerza, el honor y el desafío a los tiranos marxistas de Europa».
Cuando terminó la fiscal, después de casi una hora, se le preguntó cómo se declaraba ante los cargos en su contra: terrorismo, 77 asesinatos y 42 intentos de asesinato. «Reconozco los hechos», contestó. «Pero no la culpabilidad. Actué en defensa propia». Breivik, que se definió como «escritor» cuando se le pidió que dijese su profesión, negó toda legitimidad a los jueces. «No reconozco la Justicia noruega porque ha recibido su mandato de partidos políticos que apoyan el multiculturalismo. Además, soy un comandante militar que no debería comparecer ante un tribunal penal», manifestó con voz baja pero firme.
El acusado sólo se emocionó cuando los fiscales mostraron el vídeo de 12 minutos que colgó en internet apenas unas horas antes de los atentados. Una mezcla de 99 fotos y citas de su manifiesto en la que denuncia que Europa, «sometida al marxismo y el multiculturalismo», sucumbirá a «la invasión islámica». Luego será salvada por la Orden del Temple, la organización secreta a la que Breivik dice pertenecer.
Cuando comenzó el vídeo, sonrió levemente. Su abogado, Geir Lippestad, explica que suele sonreír si está nervioso. Cuando acabó, se llevó las manos a la cara y lloró. A los psiquiatras que elaboraron el informe forense que lo declara responsable de sus actos (un informe anterior llegó a la conclusión contraria al considerar que padece esquizofrenia paranoide) les dijo que preparaba un show para el juicio, por lo que resulta difícil saber si era teatro o no.
Según el diario VG, Breivik dijo en diversos interrogatorios que el vídeo significa mucho para él. Lo escuchaba a menudo en los días previos a los ataques para «reforzar» su moral. En declaraciones a la cadena NRK, la psiquiatra noruega Kjersti Narud afirmó que su reacción prueba que no siente ninguna empatía con sus víctimas y que sólo se conmueve con su mensaje y su persona. Con ella coincidió otro reputado psiquiatra forense, Henning Væroy: «Fue el típico ejemplo del narcisista que se emociona ante su propia vanidad».
«Ha cometido actos que describe como espantosos, pero necesarios para salvar a Europa de una guerra inminente. Me imagino que eso provoca en él sentimientos encontrados que afloraron hoy cuando vio el vídeo», explicó Lippestad en rueda de prensa.
La gran incógnita del proceso es la salud mental de Breivik, que determinará si se le envía a prisión o a un psiquiátrico. Los fiscales explicaron ayer en conferencia de prensa que aún no han decidido qué tipo de pena pedirán, ni en cuál de los dos informes forenses basarán su hoja de cargos.
Breivik prestará declaración hoy y durante lo que queda de esta semana. Explicará por qué decidió atentar en Oslo y Utoya. Antes, no obstante, dedicará media hora a leer un documento sobre sus ideas, según avanzó Lippestad, su abogado. Posteriormente será interrogado por la acusación. «El proceso no debe servir para que el acusado haga propaganda de sus ideas, pero al mismo tiempo tiene derecho a explicarse», señaló Lippestad.
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