Una nueva unidad policial ya vigila a las bandas latinas
Los Mossos intentan que sus miembros no den el salto al crimen organizado
El Mundo, , 16-04-2012XIANA SICCARDI / Barcelona
Un latin king boliviano de apenas
16 años, muerto en L’Hospitalet.
Una batalla campal con seis detenidos
en una zona de discotecas
de Cornellà, con vinculaciones a la
banda de los Mara18. Trece ñetas
arrestados por dejar en coma a un
adolescente que formaba parte de
la banda de los Bloods en Esplugues.
Son los hechos relacionados
con bandas de origen latino que
han tenido lugar en Cataluña en
los últimos 20 días.
Los Mossos d’Esquadra aseguran
que estos episodios deben enmarcarse
en un brote de violencia
«puntual» y que son «aislados»,
pero reconocen que los pandilleros
suponen un problema que debe
atajarse antes de que sea tarde
y pasen a ser carne de cañón para
el crimen organizado y cometan
extorsiones, palizas o entren en el
narcotráfico.
El inspector de los Mossos d’Esquadra
Jordi Domènech, encargado
del análisis e investigación de
estas organizaciones, asegura que
la implantación de estas bandas
callejeras en Cataluña no se ha incrementado
notablemente. Pero lo
cierto es que el buenismo inicial
de la Generalitat hacia éstas se ha
diluido en los últimos tiempos. Hace
unos años se apostaba, sobre
todo, por la mediación con los
miembros para intentar apartarlos
de la delincuencia. Prueba de ello
fue la legalización de parte de los
Latin Kings y los Ñetas en el experimento
social que se bautizó Unidos
por el flow. En diciembre, en
cambio, el conseller Felip Puig
anunció la creación de una nueva
unidad policial para perfeccionar
las investigaciones porque las actividades
de los grupos juveniles
organizados son un problema.
Ahora, el seguimiento de estos
grupos corre a cargo de la División
de Investigación Criminal y,
concretamente, desde la semana
pasada, ya funciona una nueva
unidad que seguirá más de cerca
a las bandas latinas, pero también
a todas las bandas callejeras, como
las de motoclubs, neonazis o
carcelarias, especialmente si existen
visos de que puedan dar el salto
delincuencial. Esta nueva unidad
está dirigida por Domènech y
formada por seis agentes, un cabo
y un sargento. No obstante, aún
se siguen realizando mediaciones
y charlas en los colegios para evitar
que más jóvenes caigan en sus
tentáculos.
El inspector calibra en unos
3.500 los jóvenes que pertenecen
o están relacionados con alguna
de las 20 bandas latinas activas,
a día de hoy, en territorio catalán.
De éstas, el claro liderazgo se lo
siguen llevando los Latin Kings y
los Ñetas, agrupando «dos tercios
del total».
«Los chicos que entran en estas
bandas son cada vez más jóvenes,
–dice–, son captados en parques o
discotecas, suelen pertenecer a familias
desestructuradas o con problemas
y de clase media-baja»,
perfiló Domènech. Las pruebas de
aptitud para entrar en la banda se
siguen haciendo, recibiendo o impartiendo
palizas o cometiendo
delitos que ordenan los jefes.
«Todavía no han saltado las
alarmas», dice el inspector. Todavía
en Cataluña las bandas latinas
no han dado el gran salto hacia un
modus vivendi puramente delictivo,
aunque sí realizan las violentas
caídas –salir de caza y apalear a
miembros rivales–, protagonizan
reyertas en sus zonas de ocio, trafican
con drogas a baja escala y
perpetran robos violentos. Muchos
cobran semanalmente a sus
miembros: «Hay algunas que exigen
a sus adeptos cinco euros semanales
», explica el inspector,
quien también ha detectado que
cada capítulo o pueblo –algo así
como cada franquicia de una misma
banda– «puede tener normas y
maneras de actuar diferentes a las
demás». Por nacionalidades, resulta
curioso que el 10% sean españoles.
En el primer lugar están los
ecuatorianos, seguidos de dominicanos,
peruanos, colombianos, bolivianos
e, inclusive, marroquíes.
En Barcelona ciudad su presencia
es más visible en el distrito de Nou
Barris, ymás lejos, núcleos fuertes
se están desarrollando en Hospitalet,
Esplugues, Cornellà, Badalona,
Santa Coloma de Gramenet, Granollers
y Vilafranca del Penedès.
(Puede haber caducado)