Víctimas que no son domésticas
La Vanguardia, , 12-04-2012No figuran en las estadísticas sobre violencia de género pese a que representan el lado más siniestro de esta: el maltrato no lo padecen en familia, no son víctimas domésticas. Sus cuerpos suelen aparecer en las cunetas, en descampados o vertederos que están junto a las carreteras por las que pasamos a diario. A veces ni siquiera se consigue identificarlas. Como mucho, trascienden vagas referencias a su nacimiento en algún lugar del este de Europa o del África subsahariana. Y siempre la especulación de que podría tratarse de prostitutas asesinadas por un cliente o por las mafias que las esclavizan, una sospecha que se va confirmando a medida que pasan los días y nadie denuncia su desaparición. O accidentadas como Ivie Okundaye, atropellada por un sujeto que se dio a la fuga.
No asiste nadie a los entierros de las asesinadas ni reciben homenajes, aunque Roberto Bolaño las elevó a la categoría de protagonistas de su perturbadora novela 2666.
No están en las listas oficiales, pero organizaciones independientes como Geofeminicidio estiman que en los últimos dos años se han registrado en España una quincena de asesinatos de mujeres prostituidas.
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