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Los conciliadores de Zuazo

El centro baracaldés se distingue como 'Escuela sin racismo' por su integración

Deia, Tamara de la Rosa, 31-03-2012

Barakaldo

Somos los conciliadores de Zuazo". Un peto amarillo con el dibujo de dos niños en la parte delantera distingue a un grupo de alumnos de la escuela baracaldesa del resto. “Nosotros nos encargamos de solucionar los posibles conflictos que surjan entre los compañeros, sean de la misma raza o de otra”, explican. En sus aulas conviven niños de Barakaldo con otros procedentes de Sudamérica, África, países del este de Europa y hasta China. “En nuestro colegio no hay racismo, convivimos entre varias nacionalidades”, describen los alumnos mientras descubren una nueva placa en el patio del colegio en la que se lee: Escuela sin racismo para la paz y el desarrollo; una distinción entregada por primera vez en un centro de Barakaldo de la mano de la Asamblea de Cooperación por la Paz y la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo.

El centro baracaldés lleva siete años trabajando por la integración. “Al principio teníamos muchos conflictos en el centro derivados de la interculturalidad”, cuenta el director, Jesús María Bosque. Sin embargo, esos conflictos han dejado paso a una labor conciliadora llevada a a cabo por un grupo de alumnos voluntarios a los que denominan conciliadores. “Son ellos mismos los que se encargan de solucionar las peleas que surjan en el centro”, cuenta el director. Cristina, Ainhoa, Andrés, Marijose, Marina, Andima, Raúl, Imanol, Cistina, María, Imanol, Andrey, Teddra y Markel son los conciliadores de Zuazo. Pertenecen a cuarto, quinto y sexto de Primaria y, de forma voluntaria, intervienen en las peleas de sus amigos “para que se solucione de manera pacífica”, explican.

Amigos de fuera “Cuando descubrimos un problema nos llevamos a los niños a la biblioteca y hacemos que se escuchen y lo arreglen”, explica Marina, de quinto curso. Los que más se pelean son “los pequeños”, dicen. “Generalmente por el balón del recreo, porque les roban los tazos…. Cosas de patio”, explican con soltura. El país de procedencia de sus compañeros queda siempre en un segundo lugar. “Tenemos muchos amigos que no son de Barakaldo”, cuentan con naturalidad. “Hay compañeros de Bolivia, de Rumanía, de Colombia…”. De ellos, los niños locales aprenden nuevas culturas a través del idioma, “a veces nos enseñan cómo se dicen algunas cosas en su país”, o por medio de relatos e imágenes, “muchos niños nos traen fotos de sus países, nos cuentan historias…”.

En Zuazo, entre un 25 y un 30% del alumnado – en la escuela estudian ahora mismo aproximadamente 200 pequeños – es inmigrante. Por eso, el centro cuenta además con una profesora de interculturalidad, Milagros Pascual, que ayuda tanto a los alumnos extranjeros como a sus familias a integrarse. “Llegan a Barakaldo con pocos medios, con el miedo a lo desconocido y tenemos que ayudarles a coger esa confianza que necesitan”, explica. La placa instalada ayer en el patio del colegio, donde se muestra que el racismo no tiene cabida en ese recinto, “es un reconocimiento a todos los años que llevamos trabajando por el respeto y la igualdad entre las personas”, detalla el director. Un trabajo con continuarán “muchos años”.

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