Los invisibles de la Primavera Árabe

Al menos 1.500 'sin papeles' murieron en 2011 mientras intentaban alcanzar las costas europeas a través del Mediterráneo, «el mar más vigilado del mundo»

El Mundo, GIONATA CHATILLARD , 30-03-2012

Mientras el terremoto de la Primavera Árabe causaba hace un año el desplome de las dictaduras norteafricanas, un auténtico tsunami social cruzaba el Mediterráneo hasta azotar las fronteras de la UE. En cuestión de semanas la isla italiana de Lampedusa se vio desbordada ante el creciente flujo de inmigrantes que huían de la guerra. Al menos 1.500 sin papeles perdieron la vida en 2011 en su intento de llegar a Europa por vía marítima, víctimas colaterales de las revueltas árabes y de la escasa capacidad de acogida de los Veintisiete, que empezaron a pasarse la patata caliente entre ellos en lugar de acordar una estrategia común.

Las primeras llegadas masivas de inmigrantes africanos se registraron en febrero del año pasado. Al comienzo, la gran mayoría de indocumentados procedía de Túnez. Más tarde, el eje de la crisis migratoria se desplazó hacia Libia, donde la guerra civil obligó a centenares de personas a huir. Sobre todo a la minoría subsahariana, víctima de represalias por parte de los rebeldes, que consideraba a sus miembros como mercenarios de Muamar Gadafi. Muchos de ellos fueron obligados a intentar la aventura europea. Las huestes del coronel les subían «a punta de pistola» a los cayucos.

«Trípoli no respetó ninguna de sus obligaciones internacionales al forzar a los refugiados a emprender rutas peligrosas a través del Mediterráneo», denuncia el informe del Consejo de Europa publicado este jueves. Gadafi se vengaba así de sus ex aliados europeos, que le habían abandonado a su suerte después de haberse codeado con él durante años. El coronel quería internacionalizar el conflicto, y en buena medida lo consiguió. Miles de clandestinos llegaron a Lampedusa, donde el Gobierno italiano decretó el «estado de emergencia humanitaria». Roma, el mayor aliado europeo de Gadafi antes de la guerra civil libia, estaba pagando el pato de la ofensiva militar de la OTAN contra Trípoli.

Italia y otros países mediterráneos exigieron ayudas a sus colegas comunitarios, pero los Veintisiete no lograron ponerse de acuerdo sobre un compromiso conjunto, mostrando la desunión europea ante una crisis que estaba tiñendo de sangre las aguas del Mar Mediterráneo.

Mientras los socios de la UE no se ponían de acuerdo Francia llegó incluso a cerrar su frontera ferroviaria con Italia y a cuestionar el Acuerdo de Schengen el éxodo norteafricano no paraba de causar víctimas. A veces, ante los ojos de barcos occidentales. El Consejo de Europa asegura que «el Mediterráneo no es un desierto, sino un mar muy traficado y con un sistema de control de movimientos muy desarrollado».

En ese periodo, con una operación de la OTAN cerca de las costas libias, era «el mar más vigilado del mundo». Sin embargo, ni la presencia militar logró impedir que 2011 pasara a la Historia como «el año más mortífero del Mediterráneo».

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