Las testigos protegidas exoneran al exconcejal de pertenecer a la red ilegal
Las dos testigos protegidas que declararon ayer en el juicio contra un exconcejal de San Miguel de Abona y otro acusado aseguraron que J.S.O.G. ni las captó en Venezuela, ni las amenazó para que ejercieran la prostitución ni les quitó el pasaporte. Dicen que era un cliente de estos servicios y que pagaba por ellos.
El Día, , 28-03-2012Las dos testigos protegidas que prestaron declaración ayer en el juicio contra J.S.O.G., exconcejal de San Miguel de Abona, y J.E.S.Q. por un delito de trata de seres humanos, aseguraron que los acusados no eran los encargados de captarlas en Venezuela y obligarlas en Tenerife a ejercer la prostitución.
Según explicaron en la segunda sesión del juicio de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, fue otro hombre quien se encargaba de localizarlas en su país y ofrecerles un trabajo de camareras o similar en España. Una vez llegaban a la Isla, este hombre y una mujer les quitaban los pasaportes, las llevaban a un piso, donde permanecían encerradas salvo para ir al local de alterne, y las obligaban a prostituirse para “pagar la deuda que habían contraído por los gastos del viaje”. En el piso, relataron, estaban bajo la vigilancia de un segundo hombre. Estas tres personas las amenazaban si se negaban a prostituirse. Ninguna de estas personas, según aseguraron las mujeres, eran los acusados. Esas personas no llegaron a ser localizados por las fuerzas de seguridad del Estado.
Solo era un usuario
Las testigos explicaron que a J.E.S.Q. apenas lo vieron un par de veces, mientras que sobre el exconcejal de San Miguel dijeron que era usuario de ese tipo de servicios sexuales a cambio de dinero.
Una de las testigos señaló que J.S.O.G. acudía al piso donde se encontraba porque había una “compañera” que le gustaba, y que a esta la “mimaba” con perfumes y otros regalos. Explicó que el acusado llegó a saldar la deuda de una de ellas porque quería mantener una relación con ella. Añadió que sabía que cuando llegaba una “chica nueva” el acusado iba a los pisos para “ver si le gustaba”.
Esta testigo protegida también dijo que el exconcejal pagaba a las personas que las habían traído por los servicios que le prestaban las mujeres, y que él “no las explotaba ni las amenazaba”.
Además, destacó que entre las mujeres que estaban en esta situación “decíamos que era bastante tonto” porque las personas implicadas en la red “se aprovechaban de él”, y si alguna de las víctimas necesitaba ayuda y se la pedía “siempre nos prestaba dinero”.
La otra testigo protegida, que permaneció en un piso diferente al de la primera declarante, también aseguró que eran las otras tres personas quienes las obligan a ejercer la prostitución, y que J.S.O.G. “siempre pagaba” por los servicios recibidos y nunca la obligó a nada. Además, señaló que “cuando llegaba una chica nueva se le avisaba. Era una especie de cliente vip”.
Respecto al otro acusado, dijo que solo lo vio una vez, pero que sabía “por comentarios” que era amigo del cabecilla de la red.
También declaró otra mujer que ejerció la prostitución, pero que no le prestó ningún “servicio” a J.S.O.G., a quien conocía porque “un amigo me lo presentó, y me prestó dinero una vez por un problema que tuve. Le dije que se lo devolvía con sexo, pero me dijo no, que estuviera tranquila”.
Ayer también se leyeron algunas de las declaraciones que otras víctimas prestaron en primera instancia, ninguna de las cuales prestó testimonio en el juicio oral. También se procedió a escuchar algunas de las grabaciones practicadas por las fuerzas de seguridad del Estado a los acusados.
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