Crecen las protestas por la muerte de un negro a manos de un vigilante en Florida

El Correo, JUAN PABLO NÓBREGA, 27-03-2012

La muerte de Trayvon Martin, el adolescente negro tiroteado por un vigilante blanco mientras caminaba desarmado y con unos caramelos por las calles de un barrio de Orlando, va camino de convertirse en un nuevo símbolo de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Ayer, miles de ciudadanos y líderes políticos volvieron a tomar las calles en Washington, Nueva York y Miami, entre otras ciudades, para expresar su rechazo a un caso que huele a racismo y a crimen impune.

Nunca quedó claro por qué George Zimmerman, un hispano de 28 años que colaboraba en tareas de seguridad en su barrio, le disparó a quemarropa en el pecho al chico de 17. Menos aún, la rapidez con que el jefe Policía de la localidad de Sanford dejó en libertad al agresor sin abrir siquiera una investigación para aclarar los hechos.

La proliferación de las protestas ha servido de momento para que el Departamento de Justicia ordenara una profunda investigación liderada por el FBI. También ha dimitido el jefe de la Policía de Sanford, tras ser reprobado por su Ayuntamiento.

Aun así, la ira en la calle parece incontenible por las características de una legislación que favorece la impunidad de Zimmerman. Denominada por sus detractores como «dispare primero», y «defienda su espacio» por quienes la apoyan, la ley del Estado de Florida que exime a los ciudadanos de la obligación de retirarse en caso de amenaza y les permite recurrir al uso de la fuerza – incluso «letal» – para defenderse. Fue aprobada en 2005 por el entonces gobernador Jeb Bush – hermano e hijo de los expresidentes George W. Bush y George Bush – e impulsada por la polémica Asociación Nacional del Rifle.

Situación enredada

«Queremos una investigación justa. No entendemos por qué no han detenido» a Zimmerman, clamaba Rashad Robinson, director de una de las múltiples organizaciones movilizadas. La situación quedó enredada desde que la Policía de Sanford insistió en que no podía arrestar a nadie a menos que se determinara que hubo una causa probable de que el disparo fue ilegal, algo que no pudieron establecer porque, sin ordenar más pesquisas, se dio por bueno el relato de Zimmerman de que disparó en defensa propia.

«Leyes como esta dan a los ciudadanos ilimitado poder y discreción sin ninguna responsabilidad. Es una receta del desastre», explicaba John Timoney, exjefe de Policía de Florida, en una columna en ‘The New York Times’. La abolición o modificación de esta controvertida ley fue ayer una de las principales demandas de los manifestantes sin perder de vista la larga sombra del eterno conflicto racial que aqueja a la sociedad estadounidense

Líderes religiosos afroamericanos y de organizaciones de defensa de los derechos civiles de EE UU animaron a los asistentes a acudir a las concentraciones con un paquete de caramelos Skittles, como los que Martin llevaba en la mano al morir y que se han convertido en un símbolo de la indefensión del joven ante el arma del agresor. También se han convertido en un símbolo de protesta las sudaderas con capucha como la que llevaba el adolescente, y como las que se han puesto estos días miles de personas para asistir a las misas y actos en la calle.

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