Santiago Niño Becerra Catedrático de Estructura Económica
"La huelga no servirá para nada; lo que deberían exigir los trabajadores es que se persiga el fraude fiscal"
En una jornada organizada por el Colegio Vasco de Economistas y patrocinada por la fundación ALCE, el catedrático de la Universidad Ramón Llull ofrecerá esta semana en un hotel donostiarra su visión, provocadora, sobre el futuro de la crisis actual.
Diario de noticias de Alava, , 25-03-2012Donostia. ¿Va a hacer huelga el próximo día 29?
Una huelga general es absurda, no sirve para nada. Lo que se debería exigir son cosas tangibles. Por ejemplo, el nivel de fraude fiscal en España se estima en el 6,5% del PIB, lo que supone 65.000 millones de euros. Simplemente con que la mitad de ese fraude desapareciese, los recortes de este año no se aplicarían. Se habla de la reforma laboral pero nadie menciona el asunto. Lo que tienen que reclamar los trabajadores y los sindicatos es que se persiga el fraude fiscal. Una huelga serviría si fuera indefinida y revolucionaria pero eso ya no está de moda. Ya no estamos en 1848 y la huelga del día 29 no va a servir para nada, incluso a muchas empresas les va a venir bien porque tienen exceso de mano de obra. Un día sin trabajar y sin pagar el salario…, fantástico. Vodafone ha propuesto a sus trabajadores dos semanas de vacaciones sin cobrar. Maravilloso.
¿Es que vamos hacia vacaciones más extensas y sin remunerar?
Anteriormente en el modelo japonés, cuando había una bajada fuerte de pedidos, las empresas ponían a los trabajadores a limpiar y a pintar la fábrica, obviamente pagándoles menos, pero no echaban a nadie. Es un modelo que en empresas de servicios podría contemplarse ahora.
Usted ha manifestado que la reforma laboral no va a servir más que para destruir empleo. ¿Qué habría hecho usted en lugar de esos cambios?
Esta reforma está planteada, como primer objetivo, para reducir costes laborales, pero como segundo fin está el de despedir gente. Los cambios benefician a las grandes empresas y bancos. Yo niego la mayor. Lo que fue un error garrafal fue traer a cinco millones de inmigrantes para hacer pisos, vender cervezas en chiringuitos de playa y recoger fresas en los invernaderos sin un contrato de trabajo. Se dejó entrar a la gente a lo bestia sin ningún tipo de regulación y ahora tenemos en España un serio problema laboral y político. Sin hacer razzias ni persecuciones, pero hay que decir: “¿Usted es un inmigrante y no tiene trabajo? Pues, fuera”. Por supuesto, indemnizado y lo que se quiera pero hay cinco millones de personas viviendo en España artificialmente. Es un tema que enseguida te dicen que es políticamente incorrecto, lo cual es un error. Tarde o temprano va a tener que abordarse esta cuestión.
¿Se aventura a decir una cifra de desempleados a la que se llegará en España?
Todo dependerá de cómo evolucione la población activa. En la época de Solbes se dijo que no íbamos a llegar a los 4,5 millones de parados porque se iban a ir inmigrantes en tromba pero no ha sido así porque los que han huido de la miseria de su país aquí están mejor aunque no trabajen. Pero bueno, en la medida en que esos extranjeros abandonen España y en que los desempleados nacionales que, al ver que no hay trabajo, se desapunten de la población activa al dejar de buscar empleo, entonces se reducirá la tasa de paro. Ahora bien, sigo defendiendo que la población activa no va a disminuir porque se incorporarán más personas para aportar la renta que ya no entra en el hogar porque los otros miembros se han ido al paro, y también porque hay gente que se está apuntando a las oficinas públicas de empleo para percibir las ayudas de 426 euros. Así, este año podríamos llegar a los seis millones de desempleados en el Estado.
Con ese panorama, ¿saldremos de la crisis en esta década?
Debemos entender qué significa salir de la crisis. Desde luego, nunca va a volver la situación del año 2005 en la que los bancos te daban un crédito para comprarte un Audi A6. Salir de la crisis será crecer poco pero crecer, ir limpiando ineficiencias, mejorando la productividad pero con nivel de desempleo estructural alto, y así empezaremos a ver cosas a partir de 2015 o 2016. Una de las consecuencias de esta crisis es que los clústers de actividad van a salir reforzados, y en Gipuzkoa hay mucho de eso. La economía se va a polarizar, segmentar, y habrá varias velocidades, incluso dentro de las regiones y las propias provincias.
La directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde, afirma que se percibe una recuperación en la economía mundial. ¿Lo dijo por parecer optimista?
Eso mismo lo dijo en la primavera de 2011 y en agosto nos vino un leñazo enorme. Nos van dando una de cal y otra de arena pero las cifras están muy claras.
De momento no hay pánico en la calle. ¿Lo habrá?
El espíritu revolucionario ha desaparecido. Los poderes públicos, como las grandes empresas, tienen claro que el peor enemigo son aquellas personas que no tienen nada que perder. Por eso siguen dando subsidios a los que no tienen recursos. Y así no se está persiguiendo la economía sumergida. En definitiva, no hay grandes disturbios sociales porque la gente es consciente de que no hay donde rascar y, además, algo van a tener de ingresos, ya sea por esos subsidios o por alguna chapucilla en esa economía sumergida.
Montoro insiste en que el Gobierno no va a subir el IVA ni recortará la prestación por desempleo; ¿le cree?
A este Gobierno no se le puede creer nada, empezando por lo que dijo Rajoy de que hay que cumplir con los compromisos de déficit y que no van a subir impuestos. Cuando hagan los números, subirán el IVA y luego se les dirá lo que sea pero el impuesto ya estará incrementado.
La banca se concentra y la derecha va a gobernar casi todo el Estado. ¿Es una mezcla explosiva?
Es un error hacer elecciones. Debía haberse ido a un gobierno de concertación nacional. El pueblo aclamó al PP para que solucionara una cosa con la que no puede ni ese partido ni nadie. Esa mayoría absoluta es muy peligrosa. Además, está el problema de la banca y toda la porquería que tiene. Lo que se está haciendo de forzar las fusiones no está bien. Si juntas dos bancos malos te sale un banco malísimo.
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