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Empleadas de hogar y socias

La creación de cooperativas de ayuda a domicilio soluciona muchos problemas de las trabajadoras

Los hogares que contratan empleadas domésticas simplifican los trámites de la nueva regulación

Deia, beatriz sotillo, 12-03-2012

Bilbao. La ayuda a domicilio y la atención de dependientes – niños y personas mayores – es uno de los pocos sectores que aún en esta época de crisis está creando empleo. Sin embargo, la realidad es que en una elevada proporción y pese a la nueva regulación es empleo sumergido. Por eso mejorar las condiciones laborales de las mujeres que trabajan en la ayuda a domicilio y hacer aflorar ese trabajo son retos importantes que se pueden lograr a través de la formación de cooperativas de trabajo asociado.

La regulación del trabajo en el hogar familiar que está en vigor desde enero extiende la obligación de contratar y dar de alta a todas las trabajadoras, independientemente del número de horas que trabajen para su empleador. Esta medida, que comporta indudables ventajas para las trabajadoras, también les está causando problemas, ya que deja en manos del empleador la responsabilidad de cotizar por su empleada. Una manera eficaz de solventar esos problemas es la constitución de cooperativas de trabajo asociado de empleadas de hogar, pues de esta manera las socias – trabajadoras logran la equiparación de derechos laborales con los trabajadores por cuenta ajena y para ello no quedan en manos de su empleador. Pero es que, además, este tipo de asociación empresarial comporta ventajas para las personas que contratan el trabajo doméstico, pues les simplifica los trámites y les ahorra gestiones.

Según un proyecto elaborado por Work – Lan, con apoyo de la Diputación de Bizkaia y colaboración de la Fundación Ellacuría y Salesianos de Deusto, la creación de cooperativas de trabajo asociado en el sector doméstico ofrece numerosas ventajas, tanto para la parte trabajadora como para la empleadora. El objetivo de este proyecto es impulsar la creación y consolidación del empleo y mejorar las condiciones de trabajo de las empleadas domésticas.

Actualmente Work – Lan ya está trabajando en la configuración de la primera de estas cooperativas en el País Vasco y continúa organizando charlas informativas y talleres para explicar a las trabajadoras de hogar las posibilidades y beneficios de crear este tipo de empresas. En la iniciativa de Muskiz participan seis mujeres, mientras que en Bilbao y otras localidades se está en la fase de identificar a las personas interesadas en promover cooperativas.

iniciativa social Belén Varela, gerente de Work – Lan, apunta que el diseño que mejor se adapta a la situación de las trabajadoras del hogar es el de cooperativa pequeña de iniciativa social. “En este sector trabajan muchas mujeres inmigrantes, algunas internas, y el trabajo que hacen no es solo de limpieza, sino que atienden a personas, hacen gestiones, les acompañan al médico… lo que tenemos ahí es un trabajo de ayuda a domicilio. Nuestro proyecto está basado en cooperativas de ayuda a domicilio, entre otras cosas, porque eso nos permite obtener la calificación de cooperativas de iniciativa social lo que hace que estén exentas de IVA y evita que ese mayor coste que supondría cargar el IVA recaiga sobre los hogares empleadores”, explica Belén Varela.

La responsable de Work – Lan es una firme defensora de la fórmula cooperativa y más en el caso del trabajo de ayuda domiciliaria. “Creemos que es una buena oportunidad para ampliar mercado, trabajo y sobre todo para solventar la situación en la que muchas mujeres se encuentran ahora con el nuevo real decreto sobre trabajo doméstico, que complica bastante las cosas, tanto para los hogares empleadores como para las trabajadoras”, dice. Sin embargo, tener una empleada que forma parte de una cooperativa simplifica mucho la situación de los empleadores, “porque la misma persona que ya tienen trabajando en su casa les presenta una factura a final de mes y se acabó”, no tienen que elaborar nóminas mensuales ni realizar los trámites ante la Seguridad Social. “Hemos detectado – añade Varela – que hay hogares que prefieren prescindir de la persona que tienen trabajando porque no quieren complicarse la vida realizando trámites ante la Seguridad Social, hacer nóminas… más todo lo que supone cuando hay bajas por enfermedad, vacaciones… no es tan sencillo. En un futuro próximo también habrá hogares en los que el coste del trabajo doméstico se incremente, no solo por el pago de cotizaciones, sino porque tendrán que contar con una asesoría. Nuestro planteamiento les ahorra ese coste”.

ventajas Para las trabajadoras las ventajas también son importantes, ya que ellas mismas han comprobado que la nueva ley en lugar de regularizarlas está provocando muchos despidos. Sobre todo en el grupo de empleadas discontinuas y aquellas que trabajan en varios domicilios, dado que son los empleadores los que deben darlas de alta en la Seguridad Social y que la afiliación por cuenta propia se ha eliminado.

Entre las ventajas que para las trabajadoras tienen las cooperativas Belén Varela cita la existencia de “ayudas por parte de la Dirección de Economía Social del Gobierno vasco, de los ayuntamientos y otras instituciones que permiten cubrir una parte importante del coste de cotización ala Seguridad Social, de tal manera que las mujeres que constituyan las cooperativas pueden asumir los primeros gastos de la Seguridad Social con estas ayudas”. A eso se añade que “las socias – trabajadoras de una cooperativa que optan por el régimen general son asimiladas a trabajadoras por cuenta ajena y pueden beneficiarse de todas las bonificaciones a la contratación que estén vigentes”. Belén Varela pone el ejemplo de “una mujer mayor de 45 años que hasta ahora ha estado en la economía sumergida y lleva más de 12 meses en desempleo, y que tiene una bonificación de 1.300 euros durante 4 años”. “Si unes las ayudas con las bonificaciones a las que muchas pueden acogerse eso hace que el coste de cotizar a la Seguridad Social sean mínimo, además están emergiendo trabajo y pueden beneficiarse de los derechos laborales y sociales que supone ser una trabajadora de pleno derecho. En ese sentido nos parece que formar cooperativas para el trabajo de ayuda a domicilio es una iniciativa muy interesante”, apunta la experta. Y también “es una oportunidad de profesionalizar la actividad que desarrollan estas trabajadoras”.

En cuanto a las dificultades de gestión y administración que pueden encontrar las socias de estas cooperativas, Belén Varela señala que están buscando recursos para poder organizar unos cursos en los que las futuras cooperativistas reciban formación para hacer frente a las gestiones básicas. “Queremos – dice – formar a las mujeres para que sean capaces de hacer sus nóminas y cotizaciones todos los meses”. Quedaría aún el tema de la contabilidad de la empresa. Para eso desde Work – Lan intentarán llegar a acuerdos con algunas asesorías para que el trabajo sea el mínimo imprescindible. También se plantean hacer propuestas de trueque con esas asesorías, de forma que el trabajo de preparar los libros de contabilidad para presentarlos en el Registro se haga a cambio de horas de servicio.

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